Por Inés Dinamarca Funes

“El diseño debe seducir, educar y, quizás lo más importante, provocar una respuesta emocional.” April Greiman

¿Qué es, en esencia, el diseño de una cubierta? Es el arte de despertar el deseo de abrir un libro, ofrecer un destello de interpretación y conectar con su esencia.

Descubrí el mundo del diseño gráfico cuando predominaban los estilos eclécticos, los colores vibrantes y el uso audaz de tipografías grandes. Por aquella época, mientras preparaba mis diseños a mano, el nacimiento de internet estaba revolucionando todo.
Era un juego constante de adaptación e innovación, una nueva forma de pensar y de ver el mundo. Un entramado de imágenes y símbolos que atraían a diferentes públicos.

Como lo describió Bruno Munari, “todo pintor, todo diseñador y todo aquel interesado en la comunicación visual a través del diseño se preocupa por sensibilizar este signo (dibujo). Sensibilizar equivale a dar una característica gráfica visible por la que el signo se desmaterializa como signo vulgar, común, y asume una personalidad propia.”

Esta sensibilidad se percibe cuando logramos dar vida a una pieza creativa: un diseño con cuerpo y alma. Especialmente, cuando tenemos el manuscrito de un autor y comenzamos a esculpir su cubierta.

El primer encuentro con el manuscrito

Cuando tuve la oportunidad de trabajar en una editorial, viví experiencias enriquecedoras gracias a la interacción con los autores. Compartimos momentos cruciales, como el inicio de ese proceso tan importante, donde afloraban diferentes sentimientos: ellos, ávidos por ver su libro publicado; yo, con el cosquilleo de la duda y la emoción por haber interpretado claramente su manuscrito.

Esa sensación cobra aún más sentido cuando recordé una charla TED de Chip Kidd, uno de los más grandes diseñadores gráficos, donde dijo: “La responsabilidad del diseñador de libros es triple: para con el lector, para con el editor y, sobre todo, para con el autor. Yo quiero que veas el libro del autor, y digas: ¡Oh, necesito leerlo!”.

¡Qué declaración tan cierta! He sido partícipe de ese compromiso. Pero no solo fue vocación, sino también alegría: el amor por lo que hacemos.

Por otro lado, Kidd, en su obra Judge This, propone que vivimos en un mundo de diseño constante: la forma en que algo se presenta —un empaque, una señal, una portada— genera una primera impresión que nos hace “juzgar” antes de entender o profundizar.

Como diseñadores, tenemos que ser muy claros con lo que queremos transmitir, porque además de ser “bonita”, una cubierta debe leerse en miniatura, situarse correctamente dentro de las convenciones de su género y resistir la prueba del tiempo visual.

“A book cover is a distillation. It is a haiku of the story.”

Kidd considera que la portada debe destilar la esencia del texto, en lugar de representarlo literalmente; como el haiku, debe decir mucho con muy poco. Así como el haiku captura un momento específico mediante imágenes vívidas y un lenguaje conciso, el diseño del exterior del libro debería reflejar su interior.

Reunión de ideas: toma de decisiones

Todo este proceso de destilación conlleva tomar decisiones importantes para finalmente obtener una pieza gráfica que invite a la lectura, al encuentro entre almas.

Cuando hablamos de decisiones, debemos pensar que para lograr resultados efectivos debe existir una buena comunicación entre el diseñador y el autor.

Así aparecerán las diferentes disyuntivas a resolver. Una de ellas son las decisiones tipográficas —jerarquías, interlineado, elección de familia según el género— que otorgan al texto su voz visual, su papel fundamental para representar, evocar y movilizar al lector.

Otro tema a considerar es el color, la interacción cromática y cómo se percibe la composición visual de la cubierta. Cada color tiene asociaciones culturales y psicológicas específicas que afectan la percepción. El marketing editorial aplica las bases de la psicología del color, pues cada tono transmite una emoción, una reacción en las personas.

Como describió Robert Bringhurst: “En un libro bien hecho, donde el diseñador, el cajista y el impresor hicieron su trabajo, no importa cuántas líneas y páginas tengan que ocupar: las letras están vivas. Bailan en sus asientos. A veces, hasta se levantan y bailan en los márgenes y entre las columnas.”

Cuando las letras de ese manuscrito bailen con la sonoridad de la estética que les hemos creado, todo comenzará a resplandecer, a tener vida.

El nacimiento de un título, de una cubierta

En este proceso, es fundamental trabajar conjuntamente, como un todo. Autor, diseñador y editor pueden llevar una obra maestra a la cima del éxito si dialogan y comprenden claramente sus propias metas.

Si eres autor, para definir la promesa del libro, deberías preguntarte:

  • ¿Qué va a obtener el lector?
  • ¿Qué emoción o resultado deseo provocar?

Estas preguntas te ayudarán a idear un título que refleje esa promesa.

Déjate llevar por una tormenta de ideas: haz una lista de palabras clave o frases que evoquen ese tono o tema.

Luego, el siguiente paso tanto para el diseñador como para el editor será buscar opciones para la cubierta que parezcan más atractivas y pensar:

  • ¿Cómo se vería este título en tipografía grande?
  • ¿Qué color y fondo lo favorecen?

Diseña bocetos de cubierta junto al título: prueba diferentes tipografías, tamaños, colores e imágenes, para descubrir cuál versión comunica mejor el conjunto título + contenido.

Confirma que la cubierta y el título “hablan el mismo idioma”: si el título sugiere misterio, que la portada adopte un tono acorde; si sugiere claridad o precisión (como en la no ficción), la cubierta puede ser más limpia y directa.

En resumen, dar cuerpo y alma a la cubierta de un libro es una tarea apasionante; aunque requiere armonía, diálogo y entendimiento entre todos los involucrados.

Como dice Peter Mendelsund: “Una buena portada no ilustra el libro; lo interpreta.

Editorial Autografía te acompaña en este camino de entendimiento, amor y construcción de identidad para tus obras.

Te sentirás acompañado en cada paso, porque sabemos que quieres presentar tus creaciones al mundo, donde hay que diferenciarse para sobresalir, para ser elegido.