“Fragmentos con nombre”, de Jade Linares, es un viaje poético y emocional a través del amor, la pérdida, la identidad y la reconstrucción. Cada texto es una herida y una cicatriz, un eco de aquello que se amó, que se perdió y que aún respira dentro. Con una sensibilidad cruda y honesta, la autora transforma experiencias personales en piezas universales, capaces de atravesar al lector y hacerlo parte de su propio proceso de reconocimiento. Es un libro que abraza, que duele y que acompaña.
15 preguntas a Jade Linares, autora de “Fragmentos con nombre”
1. ¿Qué fue lo primero que te impulsó a escribir este libro?
Me acuerdo que fue cuando mi prima me dejó un comentario después de que compartí algunos de mis escritos en redes sociales. Aunque la idea de escribir un libro siempre rondó por mi cabeza, me costaba creer que podría terminarlo; sentía que un libro era demasiado grande y que mis pequeños textos, escritos solo cuando lo sentía, no serían suficientes.
Pero ese comentario me hizo replantearlo todo. Decidí empezar sin presión y avanzar al ritmo que necesitara, en parte porque publicarlo era solo una posibilidad, no una obligación, y eso me permitió disfrutar más del proceso. Además, me propuse algo importante: aceptar que no tenía por qué ser una historia lineal. Podía escribir textos independientes, pero conectados entre sí por las emociones que los originaron.
Curiosamente, al final no me tomó tanto tiempo como imaginaba.
2. ¿Cómo surgió el título “Fragmentos con nombre” y qué representa para ti?
Cuando decidí escribir el libro, ya tenía muchos textos antiguos guardados en mis notas; escritos que nacieron en momentos muy específicos de mi vida y que después quedaron olvidados por mí misma. Al recordarlos, quise incluirlos, aunque todavía no tenía claro cuál sería el título.
Seguí escribiendo como siempre, hasta que un día, buscando ideas en internet, apareció la palabra “Fragmentos”. Se quedó resonando en mi mente y, sin querer, la conecté con todo lo que había estado escribiendo.
Los textos del libro son justamente eso: fragmentos de emociones, experiencias y desahogos que muchos hemos vivido, aunque no siempre les hayamos puesto nombre. En esas páginas hay pensamientos, sentimientos y verdades que quizá nunca se dijeron en voz alta, pero que merecen un espacio. No para consolarlos ni juzgarlos, sino para reconocerlos y darles una presencia que, de alguna manera, aligera la carga o el dolor que representan.
3. ¿Cuánto de tus vivencias reales está presente en los textos?
Creo que más del noventa porciento de lo que fue, y un poco de lo que sigue siendo, mi vida está dentro del libro. De hecho, cuando empecé a escribir, ni siquiera pensaba en publicarlo; solo necesitaba poner en palabras lo que sentía para sacarlo de mí, mirarlo de frente y reconocerlo.
Escribía para guardar una muestra de todo lo que una persona puede llegar a vivir, y también de lo que los demás pueden llegar a provocar en nosotros. Así que lo tomé como un diario, que llené con pasión, sinceridad y verdad que poco a poco se fue llenado.
4. ¿Qué parte del proceso de escritura resultó más desafiante emocionalmente?
Considero que la parte de decidir publicarlo fue la más difícil, porque como dije antes, puse todos mis sentimientos y, de alguna manera, una parte de mí en cada texto que escribía. Eso me hacía sentir vulnerable ante cualquier persona que llegara a leerlo.
Pero también creo que, si escribirlo me ayudó a superar muchas de las cosas que escribí y viví, leerlos podría ayudar también a quienes estén pasando por situaciones similares. A veces uno necesita encontrar sus emociones escritas en otro lugar para sentirse acompañado, comprendido y, sobre todo, menos solo.
5. ¿Qué buscas transmitir sobre el amor y el desamor en tus poemas?
En mis poemas busco mostrar que el amor y el desamor no son opuestos, sino dos partes de una misma experiencia que nos transforma. Quise transmitir que amar no siempre es suave ni perfecto, y que el desamor no siempre es una pérdida absoluta; a veces es una forma de encontrarse, de reconstruirse y de entender la propia capacidad de sentir.
En el libro no romantizo el dolor, pero tampoco lo escondo. Lo nombro, lo enfrento y lo convierto en algo que pueda acompañar a quien lo lea. Mis textos hablan de un amor que puede ser intenso, contradictorio y luminoso, y de un desamor que duele, sí, pero que también abre espacio para pensarse, sanar y seguir adelante.
En esencia, quise que cada poema recordara que sentir profundamente, ya sea amor u olvido, también es una forma de vivir con verdad.
6. El duelo y la ausencia son temas centrales del libro. ¿Cómo influyeron en tu escritura?
Considero que el duelo y la ausencia son experiencias que todos atravesamos en algún momento, y yo no fui la excepción. Por eso quise plasmar en el libro cada sentimiento, pensamiento y experiencia que surgió a partir de esas pérdidas. Escribir se convirtió en una forma de ordenar lo que me estaba pasando, de entenderme y de acompañarme en medio de ese vacío. Además, de alguna manera quise describir lo que una persona puede sentir en estas etapas, para que quien esté atravesando un duelo se sienta encontrado, identificado y acompañado.
Al final, esos temas influyeron en mi escritura no solo como inspiración, sino también como un proceso de sanación: cada texto fue una manera de reconocer lo que dolía y transformarlo en algo que pudiera compartirse.
7. ¿De qué manera este libro representa una etapa o transformación personal?
Este libro representa una etapa de mi vida en la que aprendí a mirar mis emociones de frente y a aceptar tanto lo bello como lo doloroso de mi propia experiencia. Cada texto refleja momentos de introspección, de descubrimiento y de confrontación con
mis miedos, mis pérdidas y mis deseos.
Escribir “Fragmentos con nombre” fue un proceso de transformación: me permitió darle voz a lo que sentía, organizar mis pensamientos y encontrar claridad en medio del caos emocional. Al mismo tiempo, también es un reflejo de cómo todos podemos crecer y evolucionar a través de nuestras vivencias, aprendiendo a reconocer, aceptar y honrar lo que somos en cada etapa de la vida.
8. ¿Tienes algún poema o fragmento que consideres el corazón del libro?
Creo que, más que un solo poema, el corazón del libro está en la unión de todos los fragmentos. Cada texto refleja un pedacito de lo que somos, sentimos y vivimos: amor, desamor, pérdidas, duelos, aprendizajes y pensamientos. Si tuviera que elegir, diría que los fragmentos que hablan de enfrentar las emociones más profundas, sin miedo ni juicios, son el núcleo del libro. Allí se encuentra la esencia de todo: la vulnerabilidad que nos hace humanos y la capacidad de transformar el dolor en reflexión y crecimiento. Los poemas en los que el lector se identifica más, donde se encuentra a sí mismo entre líneas y no se siente tan solo, son los que dan vida a la obra, y cada uno de ellos es lo que hace al libro especial.
9. ¿Cómo fue elegir qué textos incluir y cuáles dejar fuera?
Para mí, escribir fue abrir ventanas al alma, y cada texto que surgía llevaba consigo un pedacito de mi verdad. No fue fácil decidir cuáles incluir y cuáles dejar fuera, porque todos tenían un significado, un recuerdo, una emoción que me marcó.
Al final, la selección fue un equilibrio entre lo que quería compartir y lo que necesitaba proteger. Algunos textos eran demasiado extensos, otros demasiado personales, y algunos simplemente no lograban transmitir con claridad lo que sentía. Guardarlos no fue perderlos, sino cuidarlos; quién sabe, tal vez algún día los comparta, cuando lo que pasó en mi vida y lo que sigue pasando se haya superado o transformado de alguna manera.
Cada fragmento que quedó en el libro es un encuentro: con mi propia vulnerabilidad, con la universalidad de las emociones humanas y, sobre todo, con quienes leen y se reconocen en esas palabras.
10. ¿Crees que escribir te ayudó a sanar?
Sí, sin duda. Como ya dije antes escribir fue para mí una forma de mirar mis emociones de frente, de reconocer lo que sentía y de darles un espacio seguro donde existir. Cada palabra me permitió procesar momentos difíciles, poner orden en mis pensamientos y, poco a poco, aliviar el peso de lo que llevaba dentro.
No fue un camino inmediato ni lineal, pero sí un proceso de sanación constante: cada texto fue como un pequeño acto de liberación, y al verlos plasmados en el libro, sentí que podía comprenderme mejor, aceptarme y transformar mi dolor en algo que también podría acompañar a otros.
11. ¿Qué te gustaría que el lector se lleve después de cerrar el libro?
Me gustaría que el lector sienta que ha encontrado a un mejor amigo que, sin proponérselo, da voz a lo que él o ella siente. Que mis palabras puedan expresar aquello que muchas veces no se comparte, y que quien lea se sienta identificado y acompañado. No por una persona física, sino por las emociones de alguien que lo vivió y que deja un testimonio honesto de esa experiencia, sin juzgar, sin castigar ni aprovechar, solo acompañar.
12. ¿Qué autores o lecturas han influido en tu estilo?
Mi estilo ha sido influenciado por autores que exploran la intimidad de las emociones y la profundidad de la experiencia humana. Me inspiran quienes logran poner en palabras lo que a veces sentimos pero no sabemos expresar, como Mario Benedetti en su forma de transmitir emociones intensas y complejas, y escritores clásicos y contemporáneos que trabajan con la vulnerabilidad y la introspección en cada línea.
Pero sobre todo, creo que mi estilo también nace de la lectura de la vida misma: observar, sentir y reflexionar sobre lo que sucede a mi alrededor y en mi interior. Cada lectura deja una huella que se mezcla con mi propia voz, y así voy construyendo un estilo que busca conectar directamente con el corazón del lector.
13. ¿Cómo manejas la vulnerabilidad de compartir textos tan personales?
Compartir textos tan íntimos siempre trae un poco de miedo, porque es como abrir una ventana directa a mi interior. Pero también lo veo como un acto de valentía y de honestidad: acepto que lo que escribí refleja emociones reales y experiencias que me han marcado, y al compartirlas, doy la oportunidad de que otros se reconozcan en ellas.
Manejo la vulnerabilidad recordando que no se trata de exponerme para ser juzgada, sino de conectar con quienes puedan sentirse acompañados, comprendidos o identificados. Cada texto es un equilibrio entre mostrarme tal como soy y cuidar mi espacio personal, y es en ese balance donde encuentro propósito.
14. ¿Qué descubriste de ti misma durante la creación del libro?
Descubrí que, al escribir mis experiencias, puedo procesarlas y superarlas de una manera más clara. Poner en palabras lo que sentía me permitió observar mis emociones desde otra perspectiva, casi como si no fuera yo quien las vivía, sino otra persona. Esto me ayudó a reflexionar con más objetividad y a entender mejor lo que necesitaba hacer, algo que sería mucho más difícil si no lo hubiera escrito.
15. ¿Estás trabajando en un nuevo proyecto literario?
Por ahora no. Como dije lo de publicar siempre es una posibilidad, pero lo que si tengo claro es que nunca dejaré de escribir, ya sea para compartirlo o simplemente aclarar mis ideas.