Cada persona es el músico de su propia existencia
¿Qué tiene que enseñarnos aprender a tocar un instrumento sobre cómo vivir? Mucho más de lo que parece. Y Miguel Ángel Navarro Gimeno lo sabe bien: lleva años en la confluencia entre la pedagogía musical y el desarrollo personal, y en Música, Luz y Vida ha volcado esa experiencia en un ensayo que usa el aprendizaje musical como espejo de la existencia humana.
Publicado por autografía EDITORIAL en mayo de 2026, este libro de 152 páginas no va dirigido solo a músicos. Va dirigido a cualquier persona que alguna vez haya querido mejorar en algo y no haya sabido bien cómo empezar — o cómo sostenerlo. La música es aquí el pretexto y la metáfora: el instrumento a través del cual Navarro Gimeno habla de motivación, disciplina, trabajo interior, escucha, error y expresión auténtica.
El libro se estructura en capítulos temáticos que avanzan desde el interior hacia el exterior: del maestro interno al trabajo en grupo, de la disciplina solitaria a la expresión compartida. Cada capítulo arranca con una cita —Nisargadatta Maharaj, Zhuangzi, Plutarco, entre otros— y termina con una sección de bibliografía recomendada para quien quiera indagar más, lo que convierte al libro en una puerta de entrada tanto a la pedagogía musical como a la filosofía práctica y el pensamiento contemplativo.
Uno de los hallazgos del libro es la forma en que Navarro Gimeno usa la lógica del aprendizaje musical para reformular nociones que solemos ver solo en el ámbito del desarrollo personal: el error como construcción («el alumno que ignora el error jamás avanza»), la disciplina como amor propio, el silencio como escucha, la técnica como herramienta que debe volverse invisible para que la música— o la vida — pueda aparecer.
“Cada persona es el músico de su propia existencia. La partitura de la vida no está escrita de antemano, se compone en cada decisión, en cada error corregido y en cada momento de crecimiento.”
Miguel Ángel Navarro Gimeno — Música, Luz y Vida
La propuesta del libro es tan sencilla como poderosa: si aprendes a escuchar tus errores en el instrumento, aprendes a leerlos en la vida. Si cultivas la disciplina con amor en el estudio, aprendes a diseñar hábitos sostenibles en cualquier ámbito. Si te permites tocar desde tu interior — con riesgo, con imperfección — aprendes qué significa vivir con autenticidad.
Música, Luz y Vida es el tipo de libro que se lee lentamente, en el que se vuelve a capítulos que resuenan y del que se sale con lecturas pendientes y preguntas nuevas. Ideal para docentes de música, estudiantes de instrumento, aficionados y también para lectores que nada tienen que ver con el músico y que, sin embargo, buscan una perspectiva fresca sobre el aprendizaje y la presencia.
➤ Música, Luz y Vida está disponible en www.autografia.es. Un ensayo para quienes creen que aprender es una de las formas más honestas de vivir.
15 PREGUNTAS PARA EL AUTOR
BLOQUE I — El libro y su origen
- ¿De dónde surge Música, Luz y Vida? ¿Hubo un momento, una conversación o una experiencia docente que lo desencadenó?
Música, luz y vida nace con la intención de ayudar, es fruto de muchos años de clases, ensayos, reflexiones, lágrimas, triunfos. conversaciones, experiencias propias, de mis colegas, mis estudiantes y con mis estudiantes. Hubo tal vez un detonante, un alumno al cual apreciaba mucho, pero al que veía absolutamente desorientado tanto a nivel musical como a nivel emocional. Representaba un reto extraordinario y muy a menudo me hacía reflexionar e incluso tomar notas, puesto que sus problemas internos no permitían que nadie accediera a su interior ni pudiera acudir en su ayuda. También es verdad que hubo personas a las que respeto y quiero muchísimo que me animaban a escribir algunas de mis reflexiones.
- El libro mezcla pedagogía musical con filosofía práctica y desarrollo personal. ¿Esa mezcla estuvo clara desde el principio o fue emergiendo a medida que escribías?
Opino que las tres cosas están considerablemente unidas y las tres contienen un grado alto de creatividad, pensamiento y evolución personal, por esta razón. la música y su aprendizaje es un vehículo perfecto para expresar, relacionar y conectar estos tres elementos. Aunque había un planteamiento inicial también aparecieron cosas mientras escribía
- Cada capítulo incluye una bibliografía recomendada muy cuidada — desde Eckhart Tolle hasta Zhuangzi. ¿Cómo construiste ese mapa de lecturas?
Son libros que de una manera u otra han pasado por mis manos. Me interesan los libros que nacen con el propósito de ayudar y están construidos desde la generosidad. Me sirven en mi día a día, ensayando o en clase. Creo que todos intentamos refugiarnos de un mundo demasiado ruidoso, al cual consideramos bastante injusto, agresivo y falso. En estos libros hay mucha verdad. No debíamos dejarnos manipular tanto por el exterior, aunque es difícil. Suelo consultar este tipo de literatura, en ocasiones por un tema concreto y a menudo por entretenimiento o terapia propia.
- La dedicatoria es breve y significativa: «a Mario». ¿Puedes contarnos algo de esa historia?
Prefiero mantenerlo en clave confidencial. Digamos que fue alguien a quien yo estimaba, con unas cualidades humanas extraordinarias, unas circunstancias personales horribles y unas luchas internas tan feroces que le impedían desarrollarse y evolucionar, tanto como persona como en su aprendizaje. También Mario es el nombre de mi hijo. Escribir este libro ha sido un intento de ayuda a todos los “Marios” desorientados y con dificultades.
- ¿A quién imaginabas leyendo este libro mientras lo escribías? ¿Al alumno, al docente, al lector sin relación con la música?
Sobre todo, a personas con dificultades para enfocar su energía, con estancamientos en sus procesos de aprendizaje, desorientados, desconfiados o con problemas vitales. También a padres con hijos adolescentes, a los melómanos, a jóvenes estudiantes, músicos, profesores, artistas, deportistas, orientadores, colegas etc. Al lector sin relación con la música creo que le despertaría interés en ella y en su aprendizaje.
BLOQUE II — Música, aprendizaje y vida
- La metáfora central del libro es que aprender un instrumento y aprender a vivir son el mismo proceso. ¿Cuándo lo viste con claridad por primera vez?
Con la programación a la que somos sometidos desde pequeños a menudo puede ser complicado convertir la experiencia humana en un proceso creativo y positivo. El aprendizaje de un instrumento musical es un poderoso vehículo para acercarse a la creatividad que pueda desarrollar cada individuo. Crear algo necesita un propósito, una intención y una mirada profunda al interior de cada uno. Considero que establecer esa analogía con la experiencia humana imaginando tus propias creaciones y trasladándolas a la realidad de una manera positiva puede cambiarte la vida. La música tiene ese poder, aunque también creo que nunca se aprende del todo. Justamente por eso lo más importante es cómo enfocamos el camino más que a donde llegamos. Todos conocemos personas que han experimentado calamidades, tragedias o circunstancias completamente adversas, que intentan fluir con razonable alegría por la vida y acaban transformando su experiencia, cambiando así la suerte de su viaje, su camino, y por el contrario, también conocemos individuos los cuales supuestamente lo tienen todo, sin embargo no son capaces de encontrar su calma, viven en un estado de tristeza, carencia y continua ansiedad… Claro que no es fácil, y cada persona debe vivir sus propias circunstancias como mejor crea, pero queremos expresar a través de la música que será siempre mejor pensar en que no se trata de lo que vas a conseguir o deseas, sino de cómo vas a disfrutar tu viaje mientras tratas de llegar ese destino. Es significativo y triste que la música no esté mucho más presente en la educación general.
- Escribes que «la disciplina no oprime, libera». En un contexto cultural donde la disciplina tiene mala prensa, ¿cómo defiendes esa idea?
Valorarse a uno mismo es un acto de amor hacia nuestra propia existencia, es coraje en el mejor de sus sentidos, es decir, actuar desde el corazón. Saber qué es lo que deseas es el comienzo de tu creación, pero necesitas un camino claro para enfocar bien la energía. Sí, la disciplina libera, lo hace en el momento que estableces un grado de deseo por algo, entonces ya has determinado el grado de disciplina que necesitas, hay que tratar de entenderlo, si no obtienes un grado de disciplina suficiente seguramente es porque no deseas suficiente tu objetivo. Plantearse objetivos inalcanzables en los primeros comienzos también puede ser un error puesto que la fuerza de voluntad no es innata, se desarrolla a base de pequeños logros. Pero sí consideramos imprescindible establecer tus actuaciones programadas con esperanza y felicidad, ya que un bonito regalo te está esperando.
- El capítulo sobre el oído interno y la visualización conecta con técnicas que también se usan en el deporte y la medicina. ¿Qué te parece que la música haya llegado tarde a ese diálogo?
Pienso que la música no ha llegado tarde. Cada compositor que ha compuesto una sinfonía ha utilizado estas técnicas, cada músico que va a interpretar algo con verdad utiliza estas técnicas, tienen que ver muchísimo con la creatividad. Quizás sí ha llegado tarde a las aulas y a implementarse en los aprendizajes. Son técnicas muy potentes que se acrecientan cuando se aplican a la vida o a cualquier propósito. Afortunadamente son cada vez más utilizadas en el aula, pero tal vez menos en la vida, al menos de una manera consciente. Cada persona que se levanta por la mañana utiliza estas técnicas para organizar su día, pero no es consciente.
- Hay un pasaje sobre los directores de orquesta donde describes cómo algunos hacen sonar diferente a la misma orquesta antes de decir una sola palabra. ¿Qué es exactamente lo que hace ese director? ¿Se puede enseñar?
Este hecho siempre me ha impactado bastante. Seguramente son varias cosas, la formación, la experiencia, la técnica, la personalidad, etc. Creo que también tiene mucho que ver con el conocimiento de la orquesta como instrumento musical muy especial. La concepción sonora y estética que se predetermine permite a algunos directores crear un gesto específico capaz de extraer de los músicos la energía y sonoridad que desea. Algunas personas, por naturaleza son profundamente creativas, otras crean con consciencia, y otras en cambio, no es que no sean creativas, sino que no saben que lo son.
- «Sin silencio no hay escucha profunda, y sin escucha no hay expresión.» ¿Esa es, en el fondo, la tesis del libro?
Para mí es una de las claves del libro. El silencio y las pausas son fundamentales en la música y en la vida. A menudo los silencios, bien planteados, son más expresivos que cualquier frase sonora y hacen que lo que ha sucedido y lo que viene adquiera mucho más sentido. En una conversación entre dos personas normalmente quien más silencio guarda más puede y sabe escuchar. El silencio nunca es inacción y además crea espacios para que pueda aflorar lo que de verdad sientes o deseas sentir. Silencio no es soledad ni aislamiento, es participación contigo mismo, es dejar espacio libre para poder tener una escucha atenta y directa de tu interior.
BLOQUE III — El docente y el alumno
- El título del primer capítulo es «Desde el interior». ¿Qué significa eso concretamente en el contexto de la enseñanza musical?
Las personas de este siglo vivimos muy estimuladas por la sobreinformación, el ruido, las noticias, la competitividad, las pantallas, la no verdad, las luces, las redes, etc., y tiene como consecuencia una especie de adicción a esta estimulación que nos aleja de nosotros mismos. Sumergirse en nuestro interior significa olvidar esa sobredosis de datos procedente del exterior y enfrentarnos a lo mejor y lo peor de nosotros. Siendo conscientes que tenemos libertad total para elegir, podemos escoger cómo vivir. En un contexto musical estaría relacionado con qué emociones deseamos escoger para crear y sentir, para poder disfrutar, expresar y comunicar. En un escenario de enseñanza tendría que ver con qué herramientas ofreces a tus estudiantes para que sean capaces de encontrarse a sí mismos y a su creatividad, permitiendo así que ellos puedan detectar sus actuaciones o pensamientos negativos. Mostrarles que ellos mismos son su propio guía en un viaje que no es fácil, no es corto, que necesita trabajo, calma y disciplina, pero que a la vez es completamente disfrutable y enriquecedor.
- Describes al maestro interior como «esa voz silenciosa, profunda y constante». ¿Cómo se enseña a un alumno a escucharla en lugar de bloquearla?
Con la práctica, aunque sea inconsciente. Según qué perfil de personas no se puede hablar en términos de “maestro interior” o “voz silenciosa” pero sí de intuición y búsqueda, se puede ayudar a imaginar y construir un espejo propio de realidad donde puedan ver reflejados sus deseos, objetivos, errores, sentimientos y emociones, para que se miren bien, pero bien, y que les permita preguntarse si les gusta o no les gusta lo que ven, si hay cuestiones mejorables y si les gustaría abordarlas. Esa respuesta normalmente viene del interior. La voz interior, al menos en mi caso, no se expresa en palabras o en voz interior, sino en sentimientos. Con el tiempo, buscando, se aprende a escuchar, es una especie de intuición clara y nunca se expresa en términos de culpa, tristeza, ansiedad o castigo, estos últimos sentimientos pertenecen al ego.
- El capítulo «Mis compañeros son grandes profesores» reivindica el aprendizaje entre iguales. ¿Crees que la educación musical está suficientemente aprovechando ese recurso?
El ser humano tiene una enorme capacidad para juzgar las imperfecciones ajenas, más aún cuando es una actividad o un hecho que conoce bien. Sucede también que cuando se emplea toda la energía en la escucha atenta de alguien, esta escucha es de mayor calidad comparada con la que se produce cuando repartes tu energía entre tu propia escucha y tu interpretación. Con respeto, con amor, con amistad, con humor, con educación, con alegría toda corrección es bienvenida y el que enseña aprende dos veces. En la música y su educación afortunadamente sí se aprovecha este recurso, aunque podría aprovecharse todavía más, es un acto de conexión y amistad, de comunicación, es también una construcción colectiva de un edificio de emociones, por esta razón la música es perfecta para desarrollar este recurso. Los consejos de un buen compañero nunca pueden ser recibidos como una crítica, sino como una bendición.
BLOQUE IV — El autor y el futuro
- ¿Qué cambió en tu manera de entender la pedagogía musical el proceso de escribir este libro?
La enseñanza musical es un proceso de aprendizaje continuo para quien trata de enseñar, una vez más como la propia experiencia humana. La escritura de este libro ha sido un paso más en mi viaje que me ha permitido reflexionar, cuestionarme, aprender y tal vez evolucionar. También ha tenido cierta connotación terapéutica para mí. El repaso de la bibliografía recomendada ha sido reconfortante y ha reafirmado algunos valores que considero fundamentales en cualquier experiencia de aprendizaje y en la vida.
- ¿Hay una continuación prevista? ¿O este libro ya dice todo lo que querías decir?
Hay algunos temas en los que me hubiese gustado profundizar, pero mi intención elaborar un ensayo abierto, sencillo y claro. Que fuera ligero de leer, que llegara y sobre todo que sirviera de ayuda a las personas que lo necesiten. Vamos a ver qué respuesta tiene este libro. De momento me siento agradecido con esta publicación. Solo puedo decir GRACIAS a la editorial Autografía por confiar en mí.