Hay historias que narran batallas. Otras cuentan destinos. Y luego están aquellas que se atreven a replantear el orden del universo.

Gabelith, el equilibrio de los reinos no es solo una novela de fantasía épica. Es una reflexión sobre la dualidad, la identidad y la posibilidad de integrar aquello que siempre nos enseñaron a separar. Gabriel y Lilith no representan únicamente el Paraíso y el Infierno: representan las partes opuestas que conviven dentro de cada uno de nosotros.

Conversamos con P. Germa para conocer el origen de esta historia y el proceso creativo detrás de una obra que propone algo más profundo que una guerra entre reinos: propone evolución.

 

15 preguntas para conocer al autor y su proceso creativo

 

  1. ¿Cómo nació la idea original de Gabelith?

La idea nació de dos lugares: un sueño y una inquietud personal. Una noche soñé con dos figuras enfrentadas, una luminosa y otra oscura, que en lugar de destruirse se fusionaban en algo completamente nuevo. Desperté con esa imagen grabada en la mente. Pero el verdadero impulso vino de observar mis propias contradicciones. Todos tenemos partes luminosas y oscuras, ¿verdad? Pero nos enseñan a rechazar una de ellas. Me fascinaba la idea de crear dos personajes que representaran esos extremos y explorar qué pasaría si, en lugar de aniquilarse, decidieran fusionarse. Gabriel y Lilith nacieron de ese sueño y de esa inquietud: ¿podemos ser completos sin rechazar ninguna parte de nosotros mismos?

  1. ¿En qué momento supiste que esta historia debía convertirse en novela?

El momento exacto fue cuando comprendí la escala de lo que estaba imaginando. No era solo una historia de dos personas: era una cosmología entera. El Paraíso con sus jerarquías celestiales, la Tierra como territorio olvidado, el Infierno con sus propias leyes… esa visión de tres reinos interconectados me fascinó. Me di cuenta de que la fusión de Gabriel y Lilith no era un acto íntimo, sino un acontecimiento cósmico que transformaría toda la estructura del universo. Lo que empezó como tres reinos evolucionaría hasta convertirse en cinco. En ese momento supe que no tenía una novela entre manos, sino una saga épica completa.

  1. Gabriel y Lilith simbolizan fuerzas opuestas. ¿Qué representan realmente para ti?

Representan una verdad incómoda: que no podemos ser verdaderamente compasivos, empáticos e incluyentes si rechazamos partes de nosotros mismos. ¿Cómo vas a aceptar al otro si no te aceptas a ti mismo? Gabriel tiene la luz, la empatía, la compasión… pero le falta la fuerza de Lilith para actuar con coherencia. Lilith tiene el poder, la determinación, la autenticidad… pero le falta la compasión de Gabriel para no destruir. Juntos son lo que todos deberíamos aspirar a ser: seres completos, imperfectos, pero íntegros. No perfectos, sino coherentes con todas nuestras partes.

  1. ¿Qué significa para ti el concepto de “equilibrio” en la vida real?

El equilibrio real no se parece nada a la imagen que nos venden de paz y armonía perpetuas. Es más bien saber cuándo ser compasivo y cuándo poner límites. Cuándo ser flexible y cuándo mantenerte firme. Cuándo escuchar al otro y cuándo escucharte a ti mismo. En mi vida, equilibrio significa aceptar que tengo días luminosos y días oscuros, que puedo ser empático sin dejar de ser coherente conmigo mismo, que no tengo que ser perfecto para ser íntegro. Es aprender a vivir con todas mis partes, no solo con las que la sociedad considera aceptables.

  1. ¿Te resultó más complejo construir el Paraíso o el Infierno? ¿Por qué?

Sin duda, el Paraíso fue más complejo. Suena contradictorio, ¿verdad? Pero piénsalo: el Infierno tiene swing, tiene caos, tiene pasión. Es fácil hacerlo interesante. El Paraíso, en cambio, corre el peligro de convertirse en un lugar soso y aburrido si solo lo llenas de luz, armonía y perfección. Nadie quiere leer sobre un reino donde nunca pasa nada conflictivo. El reto fue construir un Paraíso que fuera luminoso sin ser insípido, ordenado sin ser monótono, virtuoso sin ser tedioso. Tenía que tener tensiones internas, jerarquías, ambiciones… incluso en la luz hay sombras. De lo contrario, los lectores se habrían dormido antes de llegar al Infierno.

  1. ¿Cuánto tiempo te llevó desarrollar el universo y sus reglas internas?

Varios meses de trabajo mental intenso. Cada escritor tiene sus técnicas: hay quien escribe y descubre sobre la marcha, pero yo no puedo funcionar así. Necesito crear primero mi mapa mental completo. Eso significa definir los lugares con claridad —el Paraíso, el Infierno, la Tierra, cómo funcionan—, conocer a fondo a mis personajes —sus motivaciones, sus arcos, sus relaciones— y establecer los hitos fundamentales de la trama. Ese proceso de construcción mental es lo que más tiempo me lleva. Pero una vez lo tengo claro, ese mapa me guía durante toda la escritura. Es mi brújula.

  1. ¿Qué autores o referentes literarios han influido en tu imaginario?

Tengo influencias muy variadas. De Voltaire tomé esa capacidad de criticar sistemas de poder sin perder la ironía, de cuestionar lo establecido con inteligencia. De Paulo Coelho aprendí a tejer lo espiritual con lo narrativo, a explorar búsquedas internas sin perder accesibilidad. Pero hay muchos más: la fantasía épica, la mitología clásica, incluso el cine y la música. Creo que un buen universo fantástico se nutre de múltiples fuentes. No se trata de imitar, sino de absorber, procesar y crear algo completamente nuevo que sea tuyo.

  1. La fusión en Gabelith es un acto simbólico poderoso. ¿Qué querías transmitir con ella?

Quería transmitir que la verdadera evolución no está en vencer tus opuestos, sino en integrarlos. Pasamos la vida intentando eliminar partes de nosotros mismos: la rabia, el miedo, la oscuridad… como si fueran enemigos a destruir. Pero ¿y si en lugar de eliminarlas las integramos? La fusión de Gabriel y Lilith representa ese momento en que dejas de luchar contra ti mismo y empiezas a ser completo. No se trata de que la luz venza a la oscuridad o viceversa. Se trata de que ambas se reconozcan como partes necesarias de un todo mayor. Eso, en un nivel profundo, es lo que todos necesitamos hacer con nuestras propias contradicciones.

  1. ¿Cómo trabajaste la evolución emocional de los protagonistas desde la infancia hasta la transformación?

Lo trabajé como una construcción psicológica progresiva. Gabriel y Lilith empiezan siendo niños condicionados por sus reinos: uno aprende que la luz es suprema, la otra que la oscuridad es poder. Pero a medida que crecen, empiezan a cuestionar esas verdades absolutas. Su evolución emocional no es lineal: hay avances, retrocesos, momentos de duda. Tuve que mostrar cómo cada experiencia —cada encuentro, cada decisión, cada transgresión— los va transformando. La fusión final no surge de la nada: es el resultado lógico de todo lo que han vivido, cuestionado y aprendido sobre sí mismos y el uno del otro.

  1. ¿Hay experiencias personales reflejadas en la historia?

Sí, absolutamente. Viví muchos años atrapado en el pensamiento binario: blanco o negro, bueno o malo, correcto o incorrecto. Esa capacidad de discernir que parecía una virtud se convirtió en mi espada de Damocles. No encajaba en ningún grupo porque siempre estaba juzgando, clasificando, separando. Me costó años entender que el gris tiene swing, que la complejidad no es debilidad sino riqueza. Gabriel y Lilith son, en cierto modo, las dos partes extremas de mí mismo que tuvieron que aprender a fusionarse. La historia es mi carta de amor a los matices, a la aceptación de la contradicción.

  1. ¿Qué escena fue la más difícil de escribir?

Sin duda, la separación. Fue brutal escribirla porque después de todo el viaje que hacen Gabriel y Lilith para fusionarse, para convertirse en algo completo, tener que separarlos fue desgarrador. No era solo separar dos personajes: era romper esa integración que tanto les costó lograr, devolverlos a la incompletitud. Escribir esa escena me obligó a enfrentarme con la fragilidad del equilibrio, con la idea de que incluso lo que parece perfecto puede romperse. Fue doloroso, pero necesario. No todas las fusiones son permanentes, y ese dolor también es parte de la historia.

  1. ¿Qué te gustaría que sintiera el lector al cerrar el libro?

Me gustaría que sintiera que el cambio es posible. Que los sistemas que parecen inamovibles pueden transformarse. Que las divisiones que nos parecen eternas pueden superarse. Gabriel y Lilith logran algo que todo su universo consideraba imposible, y quiero que el lector cierre el libro pensando: ‘¿Qué imposibles puedo yo desafiar?’ No hablo solo de grandes revoluciones cósmicas, sino de pequeñas fusiones personales: aceptar tu vulnerabilidad sin dejar de ser fuerte, ser compasivo sin perder coherencia. Quiero que sientan que la integración es posible.

  1. Si tuvieras que definir la novela en una sola palabra, ¿cuál sería?

Sumar. Vivimos en un mundo obsesionado con restar: elimina tus defectos, vence a tu enemigo, destruye lo que es diferente. Pero Gabelith propone lo contrario: sumar. Luz más oscuridad. Compasión más determinación. Empatía más coherencia. Gabriel y Lilith descubren que cuando sumas en lugar de restar, cuando integras en lugar de eliminar, te vuelves infinitamente más poderoso. Esa palabra lo resume todo: sumar es evolucionar.

  1. ¿Qué mensaje crees que aporta esta obra al lector actual?

Aporta varias cosas que el lector actual necesita desesperadamente. Primero, una fantasía: un escape hacia un universo épico donde todo es posible. Segundo, un descanso de la perfección impuesta, de esa exigencia constante de ser una versión pulida y unidimensional de nosotros mismos. Tercero, una bocanada de aire fresco: la idea radical de que puedes ser complejo, contradictorio e imperfecto sin estar roto. Y finalmente, una elevación del alma, ese recordatorio de que integrar tus sombras no te debilita, te completa. En un mundo que nos fragmenta constantemente, Gabelith propone integración.

  1. ¿Cuál es tu nombre de usuario en redes sociales (especialmente Instagram)?

Me encuentran como @Pphilipan en Instagram. De pequeño siempre pensé que era Peter Pan y mi madre era Wendy. Fantasear viene de lejos. Lo único que ha cambiado es que ahora construyo universos de cinco reinos en lugar de volar a Nunca Jamás. Pero la magia sigue siendo la misma.