Guía rápida para vivir plenamente es una invitación a reconectar con la vida desde el perdón, la meditación, la conexión y la escucha interior. Steven Aguirre comparte experiencias personales y herramientas prácticas que conducen a la sanación emocional, mental y energética. Con un lenguaje cercano y reflexivo, el autor transforma vivencias de oscuridad en aprendizajes luminosos, ofreciendo al lector un manual vital para redescubrir la plenitud en lo cotidiano.
15 preguntas a Steven Aguirre Arbelaez, autor de “Guía rápida para vivir plenamente”
- ¿Qué experiencia personal te impulsó a escribir este libro?
La idea de este libro nació cuando me di cuenta de que muchos de mis amigos estaban pasando por emociones muy similares a las que yo ya había vivido. Eso me hizo pensar que, de alguna manera, todos necesitamos atravesar ciertas experiencias en este juego de la vida. Entonces me surgió una pregunta: ¿cómo puedo ayudar a que otros recorran esos procesos con menos sufrimiento? ¿Cómo puedo aportar para que el mundo sea un poco más empático y para que las personas dejen de sentirse víctimas y se atrevan a perdonar, tanto a los demás como a sí mismos?
Esa pregunta se volvió aún más real cuando regresé a Colombia después de tres años y medio y vi a mi madre muy enferma. Decidí enseñarle, de forma sencilla y práctica, las herramientas que a mí me habían ayudado. Para mi sorpresa, en pocos días su salud mejoró muchísimo. Fue entonces cuando comprendí que quería entregar un “manual rápido” a todo aquel que estuviera pasándola mal, un camino simple y directo para encontrar alivio y recuperar la esperanza.
- ¿Cómo defines la plenitud en pocas palabras?
Para mí, la plenitud es aprender a escucharme y a estar en paz con lo que soy. Es vivir cada respiro con gratitud, soltar lo que ya no necesito y abrazar lo que la vida me da, incluso cuando no es perfecto. Plenitud no es tener todo resuelto, es sentir que puedo bailar con la vida tal como viene, con sus luces y sus sombras.
- ¿Por qué elegiste el perdón como primer capítulo?
Elegí el perdón como primer capítulo porque fue la primera lección que cambió mi vida. Durante mucho tiempo cargué con rencores, con culpas y con heridas que no me dejaban avanzar. Vivía atrapado en el pasado, sintiéndome víctima de lo que me había sucedido. Pero entendí que mientras no soltara esa carga, no podía abrir espacio para nada nuevo.
Perdonar no fue fácil, ni conmigo mismo ni con los demás, pero fue el paso que me liberó. Descubrí que perdonar no es justificar ni olvidar, sino dejar de darle poder al dolor. Por eso decidí empezar el libro aquí: porque el perdón es la llave que abre la puerta hacia la plenitud. Si no damos ese primer paso, todo lo demás se vuelve mucho más difícil.
- ¿Qué significa para ti meditar en la vida cotidiana?
Para mí, meditar en la vida cotidiana es detenerme un momento y darme cuenta de lo que estoy sintiendo y pensando. Es notar cómo ciertas personas, lugares o palabras pueden dejarme una energía que se queda pegada, y aprender a soltarla. No se trata solo de sentarse a meditar, sino de vivir con atención, de estar presente en lo que hago, de no dejar que la vida me arrastre sin darme cuenta. Es encontrar pequeños momentos para respirar, para conectar conmigo mismo y con lo que realmente importa.
- ¿Qué papel juega la conexión con los demás en tu proceso de sanación?
La conexión con los demás es clave en mi sanación. Cada persona deja algo: una alegría, un aprendizaje.
- En tu libro hablas de “la voz que vibra en el silencio”. ¿Qué descubriste sobre el poder de la voz?
Descubrí que la voz no es solo lo que decimos, sino cómo vibramos al decirlo. La forma en que hablamos transmite energía, emociones y presencia, incluso en el silencio. Aprender a escuchar mi propia voz me enseñó cómo conecto con los demás y conmigo mismo.
- ¿Cómo influyó tu etapa de oscuridad personal en la creación de esta obra?
Mi etapa de oscuridad personal fue el motor de este libro. Cada miedo, cada dolor, cada sombra me obligó a mirarme de verdad y a comprender lo que realmente importa. Ese proceso me enseñó a valorar la luz, a conectar con mis emociones y a transformar el dolor en aprendizaje. Este libro nació de ese viaje: de lo que sentí, de cómo sobreviví y de cómo aprendí a vivir plenamente.
- ¿Qué ejercicios prácticos recomendarías para empezar a sanar emociones?
Para empezar a sanar emociones, recomiendo ejercicios simples que nos ayuden a conectar con nosotros mismos. Uno es la respiración consciente: detenerse unos minutos, inhalar y exhalar prestando atención a cómo se siente el cuerpo. Otro es escribir lo que sentimos, sin juzgarnos, dejando que las emociones fluyan en papel. También ayuda la observación: notar qué personas, palabras o situaciones nos afectan y aprender a soltar lo que no nos sirve. Son pequeños pasos que, con constancia, nos enseñan a comprendernos y a vivir más plenamente.
- ¿De qué manera el baile y el arte se convirtieron en lenguajes de transformación para ti?
El baile y el arte se convirtieron en lenguajes de transformación porque me permiten expresar lo que a veces no puedo poner en palabras. Cada movimiento, cada trazo, es una manera de conectar conmigo mismo y de liberar emociones atrapadas. A través de ellos aprendí a observarme, a comprender mis sentimientos y a transformar lo que duele en algo que me fortalece y me ayuda a vivir con más plenitud.
- ¿Cuál fue el mayor desafío al escribir un libro tan íntimo y reflexivo?
El mayor desafío fue abrirme por completo y enfrentar mis propias emociones sin filtros. Escribir un libro tan íntimo me obligó a revisitar experiencias personales, momentos de vulnerabilidad y aprendizajes que a veces son difíciles de aceptar incluso para uno mismo. Pero justamente ese proceso fue también lo más valioso: me permitió comprenderme mejor y encontrar un lenguaje claro y cercano para compartir esas reflexiones con otros.
- ¿Qué autores o lecturas han sido referentes en tu camino espiritual?
Más que un autor en particular, mi camino se ha formado gracias a varias lecturas que me ayudaron a comprenderme y a entender a los demás. Ingeniería Interior de Sadhguru me enseñó sobre conciencia y energía; Cómo hacer amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie me mostró la importancia de intentar comprender a los demás; y Los Cuatro Acuerdos de Don Miguel Ruiz junto con Poder sin límites de Tony Robbins me ayudaron a reflexionar sobre mis creencias y hábitos. Todos estos libros me hicieron darme cuenta de que las personas, al igual que yo, pueden equivocarse, aprender y crecer, y esa mirada es la que quise plasmar en el libro.
- ¿Qué mensaje esperas que quede en los lectores después de cerrar la última página?
Espero que al cerrar la última página, los lectores sientan que el libro es un compañero al que pueden volver una y otra vez. Que cada vez que lo tomen lo hagan desde la curiosidad, sin prejuicios, y que disfruten el momento de leerlo una y otra vez, ya sea que se sientan bien o estén pasando por momentos difíciles. Que los acompañe, ofreciéndoles claridad, inspiración y un recordatorio para conectarse consigo mismos y con los demás, y que cada lectura sea una oportunidad para aprender, reflexionar y crecer.
- ¿Cómo equilibras tus roles como artista del tatuaje y consejero de vida?
Equilibrar mis roles como tatuador y consejero de vida surge de una misma intención: acompañar a las personas desde el respeto. Cuando tatuo, doy lo mejor de mi energía, concentrándome para que cuerpo, mente y emociones estén en sintonía. Me pierdo en el momento, pero al mismo tiempo escucho activamente a la persona frente a mí, observando sus gestos y su manera de expresarse. Es un pequeño ritual, un intercambio energético donde muchas veces se abren y me cuentan sus vivencias; yo las escucho sin juzgar, con paciencia y respeto. Como consejero, solo hago preguntas que los invitan a mirar hacia adentro y encontrar sus propias respuestas. Así, ambos roles se complementan: a través del arte conecto con emociones profundas, y con la escucha consciente ofrezco un espacio de acompañamiento real y cercano.
- ¿Qué importancia le das al agradecimiento en tu proceso vital?
El agradecimiento es una parte fundamental de mi proceso vital. Me ayuda a mantenerme consciente de lo que tengo, de las experiencias que vivo y de las personas que cruzan mi camino. Practicarlo me permite reconocer incluso los momentos difíciles como oportunidades de aprendizaje y crecimiento, y me conecta con una sensación de plenitud y armonía que guía tanto mi vida personal como mi trabajo.
- ¿Qué nuevos proyectos tienes en mente después de esta publicación?
Después de esta publicación, quiero seguir explorando la conexión que menciono en el libro: cómo entregar el máximo de información con el mínimo de contacto. Me interesa experimentarlo desde mí mismo y descubrir cómo me comunico con el resto del mundo de esta manera. Al mismo tiempo, quiero seguir explorando mi mundo interior para ver qué tan profundo puedo ir desde la curiosidad y el autodescubrimiento. Como tatuador, cada día busco mejorar más y más para entregar piezas de mayor calidad. Para mí no es solo hacer un tatuaje, es entregar una experiencia increíble, algo para contar a los demás y que sea digno de recordar para bien.