Reajustando mi corazón es un relato poético y testimonial que narra la reconstrucción del alma tras la pérdida, la injusticia y la lucha. Cada fragmento de corazón roto revela nombres, memorias y heridas que se transforman en fuerza y aprendizaje. Una obra íntima y sanadora, donde el amor y la resiliencia se convierten en guía.
15 preguntas para conocer mejor a la autora y su proceso de creación:
1. ¿Qué te inspiró a escribir este libro?
Nació como un diario personal, donde mi alma iba recordando episodios vividos. Con el tiempo, ese diario se transformó en un testimonio que sentí la necesidad de compartir.
2. ¿Qué significa para ti la metáfora de reconstruir un corazón roto?
Para mí significa enfrentar la realidad, aceptarla y aprender a seguir viviendo, aunque el corazón lleve cicatrices.
3. ¿Cómo influyó tu experiencia personal en la obra?
El libro es totalmente personal. Habla de personas y vivencias reales que marcaron profundamente mi camino.
4. ¿Por qué elegiste un estilo poético y narrativo a la vez?
Porque es mi manera natural de expresarme. Me surge de forma espontánea escribir entre la poesía y la narración.
5. ¿Qué papel juega el perdón en tu libro?
El perdón es imprescindible. Sin él, no podría vivir en armonía ni mantener el equilibrio interior.
6. ¿Cómo defines la relación entre dolor y crecimiento en tu vida?
El dolor ha sido mi mayor escuela. Si no lo hubiera vivido, probablemente sería una adulta caprichosa y sin conciencia. Hoy sé que gracias a él soy quien soy.
7. ¿Qué nombres o personas marcaron más profundamente tu escritura?
Mi madre, mi hijo Jimmy y Juan Carlos marcaron mi vida desde el dolor y las pruebas. Y mis cuatro hijas y MI-Mingo, me regalaron experiencias de amor inmenso y de belleza.
8. ¿Cómo surgió la idea de incluir memorias y espiritualidad?
De las enseñanzas que recibí en cada experiencia. Siempre he sentido la necesidad de darles una explicación espiritual. Desde niña tuve una sensibilidad muy desarrollada en este sentido.
9. ¿Qué importancia tienen los niños en tu proceso creativo?
Los niños, y en especial los recién nacidos, me transmiten un amor tan puro y potente que son el combustible que me da fuerzas para seguir viviendo y ver la belleza del mundo.
10. ¿Qué papel tiene la fe o lo trascendente en tu proceso creativo?
Soy profundamente creyente, aunque no pertenezco a ninguna religión. Yeshua ha sido mi amigo desde la infancia, lo siento en mi alma desde siempre. Esa fe me sostiene y me inspira.
11. ¿Qué esperas que los lectores aprendan de tu historia?
Más que enseñar, mi deseo es acompañar. Creo que lo que viví y sigo viviendo es común a muchos seres humanos, y espero que quien me lea se sienta menos solo en su propio camino.
12. ¿Cómo equilibras la vulnerabilidad personal con la escritura?
Cuando escribo me siento ligera, en mi propio lugar. Aunque me cuesta hablar de mis experiencias en voz alta, al escribir fluyen con naturalidad.
13. ¿Qué significan para ti las cicatrices que aparecen en la obra?
Son mi marca vital. Gracias a ellas aprendí a ser más intuitiva y a desarrollar una fuerte inteligencia emocional.
14. ¿Cómo fue el proceso emocional de escribir este libro?
Me llevó casi dos años. Lo escribía y lo dejaba porque me costaba reconocer y enfrentar tantas emociones. Hubo momentos en los que me conmovía hasta llorar, aunque no sea de lágrima fácil.
15. ¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en mente?
Tengo tres proyectos muy diferentes entre sí, pero unidos por un mismo hilo: la búsqueda de sentido en la vida.
El primero es un libro sobre el acogimiento de menores, en el que explico de manera sencilla cómo funciona el sistema y comparto mini-relatos reales, vividos junto a mi hija Lily, que me acompaña en este propósito de vida.
El segundo es un manual de brujería blanca, donde me presento como “Kekimor, la bruja blanca”. Es un texto íntimo y práctico a la vez, en el que entrelazo mi historia personal con enseñanzas de angelología y rituales, Registros Akáshicos, cocina mágica, símbolos dibujados por mi.
Y el tercero, en el cual estoy trabajando, aborda el amor fugaz: ese espejismo que tantas veces confundimos con el amor verdadero. En él reflexiono sobre cómo, a menudo, interpretamos una reacción hormonal como un sentimiento puro, olvidando la profundidad y la fuerza transformadora del auténtico amor.