Volver a Ver es un relato profundo de la vida de Freddy Javier Falcones, que narra su infancia marcada por conflictos familiares y su posterior adaptación a nuevos entornos. A través de sus vivencias en Guayaquil, Rocafuerte y Nueva York, el autor revela su lucha por encontrar un sentido de pertenencia. Su prosa detallada, a menudo sombría, invita a reflexionar sobre las complejidades de la familia, la identidad y la superación personal.
15 preguntas para conocer mejor al autor y su proceso de creación
1. ¿Qué te inspiró a comenzar a escribir Volver a ver?
Quería contar mi historia y usarla como inspiración para mis hijos y para otras personas que hayan pasado por circunstancias similares.
2. ¿Cómo recuerdas tu infancia y cómo influye en tus escritos?
Mi infancia no fue muy feliz. Había mucha presión por parte de mi madre y los maestros, que solo pensaban en la disciplina. Mi madre no era una mujer muy maternal. Creo que eso se refleja en el libro, ya que está lleno de obligaciones y compromisos para satisfacer las exigencias de casa y del colegio.
3. ¿Qué papel juega la memoria en tu proceso de creación literaria?
Es fundamental. Recuerdo muchos detalles de mi familia, del jardín de infancia, la escuela primaria, la secundaria y la universidad.
4. ¿Cuál fue el mayor desafío al escribir sobre tu vida?
Escribir sobre recuerdos de abandono, soledad y disciplina fue muy difícil, pero me ayudó a superar relaciones tóxicas y a sanar al mismo tiempo.
5. ¿Tienes alguna rutina diaria cuando trabajas en tu escritura?
Leí una vez que Hemingway intentaba escribir 10 páginas al día, y es lo que yo trato de hacer. Durante la corrección, leo y reviso unas 4 o 5 horas diarias.
6. ¿Cómo seleccionas los momentos de tu vida que incluyes en tus libros?
Intento construir mentalmente una historia con momentos clave de mi infancia, juventud y entorno familiar que puedan ser relevantes para los lectores y les permitan identificarse con el protagonista.
7. ¿El entorno en el que creciste ha influido en tu estilo narrativo?
Sí, en casa siempre había caos y drama, y muchas personas entraban y salían de nuestras vidas. Eso me generó desconfianza, especialmente hacia los novios y esposos de mi madre. Hasta el día de hoy prefiero tener cuatro buenos amigos que rodearme de cuarenta personas.
8. ¿Qué autores influyeron en tu manera de escribir?
Pío Baroja, especialmente por Camino de perfección, y Albert Camus por El extranjero.
9. ¿Cómo abordas la relación entre tus vivencias y el acto de narrar?
Ordeno los eventos de mi niñez, juventud y madurez en primera persona, para que el lector se identifique con situaciones similares en su propia vida.
10. ¿El dolor que describes en tu obra tiene una función más allá de lo personal?
Sí. Aunque es difícil recordar y narrar ciertos momentos, una vez que lo negativo queda volcado en las páginas, se convierte en una forma de terapia.
11. ¿Cuál es el mensaje que esperas que los lectores extraigan de tu historia?
Creo que los hombres tenemos dificultad para confiar y hablar de nuestros problemas. Los malos momentos no nos definen. Es clave participar activamente en nuestro propio rescate, buscar ayuda profesional, educarnos y leer libros de psicología positiva. Yo aprendí a cuidarme y tratarme bien porque nadie lo hará por mí.
12. ¿Crees que la literatura puede sanar heridas personales?
Sí. Escribir es una forma de terapia. Escribo o leo algo cada día. Anoto mis sueños y pesadillas porque siento que, al plasmarlos en el papel, lo tóxico se va disipando poco a poco.
13. ¿Qué importancia tiene la autenticidad en tu relato?
Es fundamental. El personaje principal narra mi historia, y quiero que el lector conecte con mi niñez, mi juventud y mi familia de forma honesta.
14. ¿Qué aspectos de tu vida privada prefieres no compartir en tus libros?
Hay temas como experiencias sexuales tempranas o infidelidades que no desarrollo, porque ocurrieron cuando era muy joven o porque no me siento orgulloso de ellos.
15. ¿Cómo te gustaría que fuera recordado este libro por tus lectores?
Quiero que entiendan que sí es posible sanar si participamos activamente en nuestro proceso terapéutico. Este libro fue una forma de terapia. Hablo de momentos tristes y difíciles, pero hoy soy una persona estable, feliz con mi vida y conmigo mismo.