Hay una escena en este libro que es imposible olvidar. Abril está jugando una tarde cualquiera, corre por el pasillo con algo que quiere enseñar, y sin pensar grita: «¡Papá, mira!» Antonio levanta la cabeza. Ninguno de los dos dice nada durante unos segundos. Abril ni siquiera parece darse cuenta de lo que acaba de decir. Pero Antonio sí lo sabe. Y en esa única palabra, que llevaba meses esperando para salir, está todo lo que este libro quiere contar.

 

Las segundas veces, a veces salen bien es la primera obra de Selene Ruiz Béjar, publicada por autografía EDITORIAL en julio de 2026. Son 188 páginas en las que la autora narra su propia historia: la de Abril, una niña sevillana que a los cinco años entró a un centro de protección, que aprendió antes que muchos niños que el amor no es algo garantizado desde el nacimiento, y que en mayo de 2003 conoció a Antonio y a Manoli — dos personas que llevarían meses de trámites y años de pérdida a cuestas — y empezó a aprender lo que significa que te llamen hija.

 

La novela está escrita con una honestidad y una calidez que la hacen extraordinariamente accesible. Selene Ruiz Béjar no dramatiza ni idealiza: muestra los nervios del primer día en casa, las noches de llanto en un sitio extraño, la confusión de llamar «Manoli» a quien pronto será «mamá», las preguntas incómodas de los compañeros de colegio cuando el apellido del cuaderno no coincide con el de la lista. Y también la felicidad: el traje de flamenca blanco con lunares morados colgado de las escaleras el día que llegó a casa, el abuelo Diego al que Abril le dio vida, el día de la graduación con la banda sobre los hombros.

 

El libro no termina en la infancia. Abril crece, estudia, duda, elige. Sus prácticas en un colegio de educación especial con niños con TEA terminan de confirmarle que quiere dedicar su vida a acompañar a quiénes, de una forma u otra, han pasado por situaciones parecidas a la suya. La historia personal se convierte así en vocación. Y la vocación, en el argumento más sólido de todos: que lo vivido, incluso lo más duro, puede convertirse en herramienta de ayuda para otros.

 

“El verdadero hogar no siempre es donde nacemos, sino donde nos enseñan a amar, a confiar y a soñar.”

Epílogo — Las segundas veces, a veces salen bien, Selene Ruiz Béjar

 

La estructura del libro es tan generosa como su contenido: además de los 33 capítulos, incluye una sección de preguntas frecuentes sobre adopción — respondidas con la experiencia de quien la vivió desde dentro — y cartas a sus padres, a su tutora y a sus amigos que son, quizá, las páginas más conmovedoras del libro. Un libro que habla de adopción pero que, en el fondo, habla de algo universal: la posibilidad de empezar de nuevo, de que una segunda oportunidad no borre el dolor pero sí pueda transformarlo en esperanza.

 

Para familias adoptantes y adoptadas. Para profesionales del ámbito social y educativo. Y para cualquier persona que alguna vez haya necesitado creer que las segundas veces, a veces, salen bien.

 

➤  Las segundas veces, a veces salen bien está disponible en www.autografia.es. Una historia real sobre cómo el amor que llega tarde puede ser exactamente el amor que necesitabas.

 

 

15 PREGUNTAS PARA LA AUTORA

 

Para entrevistas, podcasts, presentaciones y club de lectura. Especialmente indicadas para espacios vinculados a familias adoptantes, educación y trabajo social.

 

BLOQUE I — El libro y el proceso de escribirlo

 

  1. ¿En qué momento decidiste que tu historia merecía ser contada en un libro? ¿Hubo algo concreto que lo desencadenara?

Siempre pensé que la adopción estaba tan normalizada como lo estaba en mi mente, pero comprobé que no porque surgían muchas dudas, muchas preguntas que me encanta responder. Al fin y al cabo, es una forma de generar de mi vida aprendizaje para quien quiera ser enseñado bajo mi propia experiencia. También decidí contarlo porque no solo habrá más personas que hayan sido adoptadas que puedan sentirse identificados sino personas que le dijeron mil y una vez “no puedes” y lucharon por sus sueños y lo consiguieron y para quienes estén luchando, decirles que, si se puede, todo sueño con amor y cariño sale, que lo exterior no sea el límite.

 

  1. El libro alterna la tercera persona del narrador con momentos de primera persona muy íntimos. ¿Cómo encontraste esa voz para contar algo tan personal?

 La voz fue apareciendo mientras escribía. Descubrí que la tercera persona me daba el espacio necesario para mirar ciertos episodios con perspectiva, y la primera persona me permitía entrar de lleno en la emoción. Esa combinación fue la manera más auténtica que encontré para contar una historia tan personal.

 

  1. Incluir la sección de preguntas frecuentes sobre adopción y las cartas a tus padres, tutora y amigos es una decisión muy valiente. ¿Dudaste en hacerlo?

No, no lo dudé en ningún momento porque refleja muy bien el desconocimiento que puede existir ante el tema de la adopción y como mis emociones se junta para contestarlas. Como se ve reflejado en mi libro, no tengo ningún tipo de tabú en este tema y respondería todas las preguntas del mundo si con eso consiguiera despejar las confusiones que genera el tema de la adopción.

 

  1. ¿Hubo partes de la historia que te costara especialmente escribir? ¿Algún recuerdo que necesitara tiempo antes de poder ponerle palabras?

 Si digo que no lloré durante el proceso de mi escritura mentiría porque es revivir cosas que incluso las tenía olvidadas, a veces de alegría, porque hasta que no recorrí toda mi vida no pude ver del todo mi superación, y también de tristeza porque no creyeron en mí desde el principio de mi historia aunque mis padres y otras personas me levantaron y lograron que sea así, fuerte y conseguir todo lo que me he propuesto y me proponga, y muchas personas que me han querido hacer daño pero que no lo consiguieron.

 

  1. ¿Tus padres, Antonio y Manoli, han leído el libro? ¿Qué les ha parecido verse retratados en estas páginas?

No, no lo han leído, pero si les he leído algunos capítulos porque quiero que cuando salga ellos puedan valorar no solo mi progreso, sino el suyo. La protagonista no soy yo, son ellos, sin ellos nada de lo que pasó por mi vida no hubiera sido posible, además de su fortaleza después del fallecimiento de sus hijos y afrontarse a una niña que no comenzaba desde cero, sino con un corazón roto a cachitos. Gracias, mamá, gracias, papá, sin vosotros esta historia tendría un comienzo, pero no un buen final posiblemente, y vosotros habéis conseguido que brille, mejor dicho, que brillemos juntos.

 

BLOQUE II — Adopción, identidad y familia

 

  1. La escena en la que Abril llama «papá» a Antonio por primera vez es de las más emocionantes del libro. ¿Recuerdas ese momento?

Si te soy sincera, lo recuerdo de forma borrosa, para contar esa parte de mi historia conté con ellos para despejarme las dudas, porque para ellos fue un momento muy especial en el que ya se sentían padres por completo y se habían ganado ese título por completo.

 

  1. Describes lo complicado que era en el colegio que el apellido del cuaderno no coincidiera con el de la lista. ¿Cómo aprendiste a hablar de tu historia con naturalidad?

Nunca, nunca dudé de contarlo con naturalidad porque en mi casa se trataba como algo normal, no se escondía en ningún momento ni los que ellos pensaban. En todo momento, ellos me dejaban hablar de mi familia biológica, de lo que yo recordaba y me escuchaban sin presentar ninguna rareza. Si es cierto que cuando mis apellidos no coincidían con las listas, era algo extraño porque yo pensaba como siempre tengo que justificar que soy adoptada, cuando simplemente yo tenía mi familia y ya.

 

  1. ¿Qué es lo que más desearías que entendiera alguien que no conoce el proceso de adopción desde dentro?

Me gustaría que entendieran que la adopción no empieza el día en que una familia se encuentra. Antes de ese momento hay pérdidas, esperas, incertidumbres y muchas preguntas, tanto para quienes adoptan como para quienes son adoptados. Es un proceso profundamente humano, lleno de amor, sí, pero también de heridas y de complejidades que merecen ser escuchadas sin prejuicios. Creo que entender eso nos ayuda a mirar la adopción con más empatía y menos estereotipos.

 

  1. En el libro hay una asistente social que no ayudó como debía, pero también profesionales que marcaron la diferencia. ¿Qué crees que define a un buen profesional del ámbito social?

Para mí, lo que define a un buen profesional no es solo su formación, sino su capacidad de mirar a la persona antes que al caso. La empatía, la escucha y el compromiso son tan importantes como el conocimiento. En el libro aparecen ejemplos de ambas caras, porque quería mostrar que el impacto de un profesional puede dejar heridas, pero también convertirse en un apoyo fundamental en momentos muy difíciles.

 

  1. El epílogo dice que «las segundas oportunidades no borran el dolor, pero sí pueden transformarlo en esperanza». ¿Cuándo lo entendiste de verdad?

La verdad es que no hubo un día en el que dijera: ‘ya está, lo entendí’. Fue pasando poco a poco. Con el tiempo me di cuenta de que el dolor seguía ahí, pero ya no mandaba en mi vida. Empecé a disfrutar de las cosas buenas sin sentir que estaba traicionando mi pasado. Ahí entendí que una segunda oportunidad no borra las heridas, pero sí te enseña que puedes seguir adelante con ellas.

 

BLOQUE III — Vocación y mensaje

 

  1. Tus prácticas en el colegio de educación especial con niños con TEA aparecen como un punto de inflexión. ¿Qué te enseñaron esos niños que ninguna asignatura podría haber enseñado?

Creo que ellos me enseñaron a bajar el ritmo. Vivimos con prisas y esperando resultados inmediatos, y con ellos entendí que cada persona tiene su tiempo y que no hay una única forma de aprender o de comunicarse. También me enseñaron que un gesto, una mirada o una sonrisa pueden decir mucho más que las palabras. Esa experiencia me hizo mejor profesional, pero sobre todo mejor persona.

 

  1. ¿A quién imaginas leyendo este libro? ¿Hay un mensaje concreto que quieras que llegue a las familias adoptantes o a los niños en proceso de adopción?

Me gustaría que este libro lo leyera todo el mundo, pero especialmente las familias adoptantes, las personas adoptadas y cualquiera que quiera entender un poco mejor lo que hay detrás de una adopción. Al final, muchas veces vemos solo el resultado, pero no todo el camino que hay detrás. Si pudiera dejar un mensaje, sería que el amor es fundamental, pero también lo es escuchar, tener paciencia y respetar la historia que cada niño trae consigo. Y a quienes están viviendo un proceso de adopción les diría que no pasa nada por tener dudas, por hacerse preguntas o por sentir emociones contradictorias. Todo eso forma parte del camino y es importante poder hablarlo sin miedo.

 

  1. «Lo difícil no significa imposible. Solo cuesta un poco más.» ¿Esa frase resume tu forma de ver la vida o hubo un momento en que tuviste que aprenderla de verdad?

Creo que esa frase resume bastante bien mi forma de ver la vida, pero no porque siempre haya pensado así, sino porque la vida me ha obligado a aprenderlo. Ha habido momentos en los que todo parecía muy cuesta arriba y era fácil pensar en rendirse. Con el tiempo entendí que las cosas difíciles no son imposibles, simplemente requieren más paciencia, más esfuerzo y, muchas veces, confiar en que al final todo encuentra su sitio. Es una frase que me ha acompañado durante mucho tiempo y que refleja muy bien lo que he querido transmitir con el libro

 

BLOQUE IV — La autora y el futuro

 

  1. ¿Qué cambió en ti desde que empezaste a escribir el libro hasta hoy, con él ya publicado?

Han cambiado muchas cosas. Cuando empecé a escribir necesitaba entender y ordenar mi propia historia. Escribir fue una forma de mirar hacia atrás y reconciliarme con muchas cosas. Ahora, con el libro publicado, siento que esa historia ya no es solo mía. Compartirla me ha hecho perder el miedo a hablar de temas que antes me costaban mucho y, sobre todo, me ha demostrado que abrirse también puede ayudar a otras personas. Creo que hoy me siento más tranquila, más segura de quién soy y con la sensación de que todo lo vivido ha tenido un sentido.

 

  1. ¿Hay un próximo proyecto? ¿Sientes que todavía tienes más historia que contar?

Ahora mismo estoy disfrutando mucho de todo lo que está viviendo este libro. Ha sido un proyecto muy importante para mí y quiero darle el tiempo que se merece. Pero sí, me gusta escribir y siento que todavía hay muchas historias que contar. No sé si serán tan personales como esta o tomarán otro camino, pero escribir se ha convertido en una forma de expresar lo que siento y de conectar con los demás. Así que espero que este sea solo el principio.