Sinopsis

Mi lucero y luz propia es el relato autobiográfico de Carolina Galeano Arenas, nacida el 22 de marzo de 1980 en San Vicente del Raspeig, Alicante, la sexta de siete hijos en una familia humilde de raíces andaluzas. Desde pequeña, Carolina aprendió que la vida no regala nada: las burlas por su acento, la escasez cotidiana y la responsabilidad de crecer demasiado pronto la fueron forjando con una fortaleza que ella misma tardaría años en reconocer.

El libro arranca con la infancia en el Levante español y recorre los años de trabajo en hostelería, el amor que derivó en peligro, y el momento en que Carolina tomó la decisión más valiente de su vida: huir con su hijo Carlos —a quien siempre llama «Lucero»— hacia Ibiza, donde encontraría trabajo, dignidad y una comunidad inesperada que se convertiría en su familia elegida. Allí, rodeada de amigos de orígenes muy distintos —senegaleses, latinoamericanos, europeos—, fue construyendo una nueva identidad.

La segunda parte del libro narra cómo Carolina fue dejando atrás el personaje de «Rubi» con el que sobrevivió a los excesos y los peligros del ambiente nocturno, para reencontrarse con su nombre verdadero y su luz interior. Es una historia de maternidad, resiliencia, multiculturalismo, perdón y reconstrucción personal.

«No es una historia perfecta. Es una historia vivida.»

— Carolina Galeano Arenas, Prólogo

Una historia vivida: Carolina Galeano Arenas publica sus memorias

Editorial Autografía presenta Mi lucero y luz propia, la autobiografía de Carolina Galeano Arenas, un libro que nació del deseo de contar, sin filtros, una vida marcada por la escasez, el peligro, la maternidad y la reinvención.

Carolina creció en San Vicente del Raspeig, Alicante, hija de emigrantes andaluces y la penúltima de siete hermanos. Desde joven trabajó en hostelería, y fue allí donde aprendió lo que significa estar de pie muchas horas seguidas —en sentido literal y metafórico—. Una relación que terminó en peligro real la obligó a tomar una decisión que cambiaría su vida para siempre: coger a su hijo Carlos, su «Lucero», y marcharse a Ibiza.

En la isla encontró trabajo en el Hospital Can Misses, donde llegó a hacer jornadas de dieciséis horas. Pero también encontró algo que no esperaba: amigos convertidos en familia. Baba Car, Momo, Esmeralda —personas llegadas de Senegal, de América Latina, de distintos rincones de Europa— tejieron a su alrededor una red de afecto y pertenencia que le devolvió la confianza en el mundo.

El libro no elude la etapa más oscura: los excesos del ambiente nocturno, la identidad de «Rubi» que Carolina adoptó para sobrevivir, y el largo camino de vuelta hacia sí misma. Lo que hace excepcional este relato es precisamente eso: la honestidad con la que la autora mira hacia atrás sin victimizarse, celebrando las cicatrices como prueba de que siguió adelante.

Mi lucero y luz propia está dividido en dos partes —«Mi Lucero» y «Luz Propia»— que corresponden a dos etapas de la vida de Carolina, pero también a dos maneras de entenderse: primero como madre que protege, después como mujer que se descubre. Setenta y cinco capítulos y un epílogo que cierra con una verdad sencilla y poderosa: la luz que buscaba siempre había estado dentro de ella.

«La verdadera fuerza consiste en levantarse una vez más de las que la vida consigue derribarte.»

— Capítulo 10

Mi lucero y luz propia se publica en septiembre de 2026 en papel y formato digital. Para solicitar ejemplares de prensa, entrevistas o más información: prensa@autografia.es · autografia.es

Sobre la autora

Carolina Galeano Arenas nació el 22 de marzo de 1980 en San Vicente del Raspeig, Alicante. Hija de padres de origen andaluz y sexta de siete hermanos, creció en un entorno humilde que le enseñó desde pequeña el valor del trabajo, la resiliencia y la solidaridad.

Trabajó durante años en el sector de la hostelería en España y en Ibiza, donde residió una larga temporada y construyó una vida nueva junto a su hijo Carlos. A lo largo de esos años fue forjando una red de amistades multiculturales que describe en el libro como su verdadera familia.

Mi lucero y luz propia es su primera obra publicada. Escrita desde la experiencia directa, sin intermediarios ni artificios literarios, es el testimonio de una mujer que encontró su voz al poner en palabras su historia.

15 preguntas para la autora

Mi lucero y luz propia — Carolina Galeano Arenas

1. ¿Qué te llevó a escribir este libro precisamente ahora?

Escribí el libro ahora porque me siento fuerte y protegida.

2. ¿Por qué decidiste llamar a tu hijo «Lucero» y qué significa ese nombre para ti?

En 2004 tuve una pérdida. Estaba de nueve meses pasados y me dijeron que mi bebé estaba muerto antes de nacer. Me durmieron y, cuando desperté, me habían hecho una cesárea. Yo no vi a mi bebé. Entonces los ginecólogos me dijeron que no podría quedar embarazada en cuatro o cinco años, debido a que no quedé bien en la cirugía. También me aseguraron que tendría que vivir con Sintrom.

Yo solo tenía 24 años y era mi primer embarazo.

Sin embargo, a los cuatro meses de salir del hospital de Alicante, me di cuenta de que estaba embarazada otra vez. Me dio tanto miedo que me lo quitaran otra vez, como al primero, que me callé y no dije nada a nadie. Solo hablaba con las estrellas, y en el cielo había un enorme lucero, que fue el que me acompañó durante mi embarazo cada noche. Por eso le llamo Lucero.

Aunque su verdadero nombre es Carlos.

3. El libro habla de huir de una situación de peligro. ¿Qué te dio fuerzas para dar ese paso?

Sí, ante aquella situación prevalecía proteger a mi niño.

4. Ibiza aparece como escenario de transformación. ¿Qué te aportó esa isla?

Ibiza fue el lugar acogedor: gente de todos los países buscando lo mismo, pero con diferentes propósitos. Yo encontré una gran familia.

5. Describes amistades que se convirtieron en familia. ¿Qué papel jugaron en tu reconstrucción?

Se convirtieron en mi familia. Un abrazo, una mirada, un simple «¿cómo estás hoy?» o «¿has comido?»: cosas que parecen tan pequeñas, pero cada vez son muy, muy grandes, y eso es lo que hizo de ellos mi familia.

6. ¿Cuándo sentiste que habías encontrado tu «luz propia»?

Después de varios años intentando reunir a mis hijos conmigo, gracias a todos los del hospital —Carmen, Toñi, Esmeralda, Máximo, toda la gente que me ayudó— pude realizar mi sueño de tener a mis hijos conmigo. En Ibiza yo trabajaba, ellos estaban en el colegio, todo marchaba perfectamente bien. Ahí fue cuando encontré mi luz.

7. La maternidad es central en el libro. ¿Cómo cambió ser madre tu manera de verte a ti misma?

La maternidad me cambió por completo porque, aunque yo había criado a casi todos mis sobrinos, yo quería ser madre por amor. Era lo más grande para mí. Ser madre fue lo que llenó mi vida y lo que me hizo luchar hasta el día de hoy. Si yo no hubiera tenido a mis hijos, no hubiera sobrevivido a tantos fracasos.

8. ¿Qué fue lo más difícil de escribir y por qué decidiste incluirlo de todas formas?

Lo más difícil, lo más difícil, fue dejar a mis hijos atrás y tener que marcharme sola. Al mayor lo dejé con mi madre; al pequeño, con seis meses, lo dejé con mi hermano José Vicente. Eso fue lo más difícil que yo pude escribir, porque cada palabra era una lágrima tras otra.

9. El libro está dividido en «Mi Lucero» y «Luz Propia». ¿Qué marca ese punto de inflexión entre las dos partes?

«Mi Lucero» habla de mi niño, de mi bebé, de cómo yo lo viví y de cómo, día por día, nueve meses esperando su nacimiento, su llegada, era solo para él mi atención, mi vida, mi todo. Era para él día y noche, veinticuatro horas, durante nueve meses. Y «Luz Propia» es cuando yo por fin pude encontrarme como mujer, ya teniendo a mis hijos y pudiendo salir adelante con ellos a mi lado.

10. ¿Cómo fue el proceso de escribir sobre tu infancia y tus orígenes en Alicante?

Escribir sobre mi infancia no me costó tanto porque, bueno, ya lo había vivido y ya lo tenía asumido. Pero sí me costó un poco relatar lo que había sido mi familia. No pude integrar todos los datos que me hubiera gustado, porque no quería herir los sentimientos de nadie. Pero sí, me costó, me costó bastante.

11. En el texto dices que «la verdadera fuerza consiste en levantarse una vez más». ¿Cómo aprendiste eso?

Yo aprendí cayéndome. Me caía una y otra vez, y me levantaba, y me di cuenta de que cada vez que me caía me levantaba más fuerte. Llegó un punto en que la caída ya no me hacía daño y ya me levantaba disparada, igual que el ave fénix. Esa es la verdadera fuerza: el poder levantarte y saber que te estás levantando siempre con más fuerza cada vez.

12. ¿Qué quieres que sienta el lector al cerrar el libro?

Yo quiero que las personas que lean mi libro sientan que no hay un final, que siempre hay que luchar, que el final te lo pones tú. Nadie te pone un fin, nadie te va a decir «hasta aquí»: solo lo puedes decidir tú. Somos almas libres y por eso tenemos derecho a decidir. No te rindas nunca: ese es mi lema.

13. ¿Hay algo en tu historia que crees que tiene un eco en muchas otras mujeres?

Sí, claro que sí: el ser madre soltera, aunque esté el padre, o con un padre ausente. Hay muchas mujeres como yo, muchísimas, que a veces se sienten mal y no saben a quién acudir ni cómo hacer. A mí me gustaría ayudar a todas aquellas que quieran que yo les ayude. Estoy aquí.

14. ¿Cómo fue la decisión de publicar con Editorial Autografía?

Bueno, no fue fácil, porque yo buscaba una editorial seria y que explicara mi historia tal y como era, sin cambiar ninguna palabra de mi vida. Quería que fuera real.

15. ¿Qué viene después? ¿Hay un próximo proyecto?

Sí, por supuesto que hay un próximo proyecto. Yo quiero contar lo que he vivido entre dos mundos, como bien explico en mi segundo libro: entre los vivos y los muertos. Porque yo, desde bien pequeña, he sentido, he visto, y sé que hay más vidas. No solo una: hay más.