El encuentro de Velero y Gaviota es el primer álbum ilustrado de Ana Ortega, una historia tierna y luminosa que habla a los más pequeños sobre la amistad, la libertad y la curiosidad por el mundo. En el Puerto de la Esperanza vive Velero, un pequeño barco de madera que lleva años amarrado al muelle, solo y triste desde que su pescador ya no puede navegar. Todo cambia cuando Gaviota, una viajera incansable que ha visto el mundo entero, llega a su lado y decide contarle los secretos del universo. Juntos descubren que la verdadera aventura comienza cuando alguien corta la cuerda que nos ata y nos dice: «Eres libre».

Pensado para leer en familia, en voz alta y con calma, este álbum de tapa dura introduce de forma natural a los niños al Sistema Solar y a los continentes a través de los ojos de Gaviota. Y cierra con una promesa que los lectores más pequeños ya están esperando: «Continuará…». Velero y Gaviota acaban de empezar. Hemos hablado con Ana Ortega para conocer mejor el origen de esta historia y lo que hay detrás de sus personajes.

15 preguntas para conocer mejor a la autora y su proceso de creación

1. ¿Cómo nació la idea de crear a Velero y Gaviota? ¿Hubo alguna experiencia o imagen que te inspirara?

Velero y Gaviota nacieron de mi pasión por la Educación Infantil. Actualmente soy opositora y, como parte de la programación didáctica, necesitaba crear un hilo conductor que diera sentido y conexión a los aprendizajes.

A mí me encanta viajar, es uno de los sentidos de la vida y, a través de mi experiencia en las aulas, también he podido observar la gran diversidad cultural que existe hoy en ellas. Entonces pensé: ¿por qué no unir ambas cosas? Mis propias pasiones y la realidad que viven los niños y las niñas.

Para poder crear las actividades como experiencias de aprendizaje, siempre lo hacía a través de un guion entre personajes, pues trabajo mucho mejor inventando historias. Así nacieron los demás personajes. Lo que en un principio comenzó como una idea para mi programación didáctica fue creciendo poco a poco hasta convertirse en algo mucho más grande: una historia y unos personajes con vida propia.

2. ¿Por qué elegiste un barco de vela y una gaviota como protagonistas? ¿Qué simbolizan para ti estos dos personajes?

Siempre he sentido una conexión especial con el mar. De hecho, cuando me siento saturada, acudir a él es algo que hago casi sin pensarlo. Teniendo en cuenta que gran parte de nuestro planeta está cubierto de agua, me pareció que un viaje a través de los océanos era la forma perfecta de recorrer y descubrir el mundo. Velero no representa únicamente un pequeño medio de transporte. Para mí es mucho más: es un hogar construido, un lugar en el que sentirse a salvo mientras te atreves a descubrir lo desconocido. Un dulce barco pensado para conectar con mis pequeños lectores.

Gaviota, en cambio, nace de la libertad y de la posibilidad de mirar el mundo desde otras perspectivas. Desde arriba todo parece pequeño, pero a medida que desciendes, esas pequeñas cosas se hacen grandes y empiezas a descubrir la importancia que realmente tienen sus detalles.

Creo que ambos se complementan precisamente por eso: Velero ofrece un hogar desde el que partir y Gaviota unas alas con las que aprender a mirar más allá.

3. El libro habla de amistad entre seres muy distintos. ¿Qué quieres que los niños aprendan sobre las amistades inesperadas?

Quiero transmitirles que todos merecemos ser queridos y que todos debemos tener la oportunidad de ayudar y ser ayudados. La amistad no siempre aparece en quien se parece a nosotros o en quien esperábamos encontrar. Hoy en día escuchamos muchas veces hablar de las diferencias entre culturas, países o personas como algo que nos separa. Sin embargo, yo creo que cada lugar, cada persona y cada tradición tiene su propio encanto y una manera diferente de entender y vivir la vida. Y eso no tiene por qué ser algo negativo, al contrario, conocer otras formas de mirar el mundo puede permitirnos descubrir cosas que quizás nunca habíamos visto por nosotros mismos.

4. La libertad es un tema central: ¿cómo explicarías a un niño o niña lo que significa ser libre?

Explicar la libertad a un niño no es sencillo, porque ser libre no significa simplemente «hacer lo que quiero». Durante la infancia y adolescencia todavía se aprende cómo funciona el mundo, a convivir con los demás y a comprender que nuestras decisiones también tienen consecuencias.

Para mí, ser libre es aprender poco a poco a encontrar tu propio rumbo. Es descubrir aquello que te hace feliz, atreverte a buscar diferentes caminos para conseguirlo y entender que no existe una única manera de pensar, sentir o vivir.

Para encontrar ese rumbo necesitamos aprender a escuchar. A veces, otra persona puede demostrarnos una perspectiva que nunca habíamos contemplado y ayudarnos a descubrir un camino diferente. Ser libre no significa cerrarnos a los demás, sino tener la capacidad de escuchar, pensar y después decidir hacia dónde queremos dirigirnos.

Creo que esto cobra especial relevancia en una sociedad en la que las pantallas nos muestran vidas aparentemente perfectas. Pero la vida real no siempre es bonita ni sencilla. Existen los tropiezos, los problemas y los momentos en los que parece que hemos perdido el rumbo. Ser libre es comprender también que cada obstáculo no tiene por qué convertirse en nuestro destino. Podemos parar, aprender y buscar otra ruta o volver a intentarlo.

5. Gaviota le enseña a Velero sobre el mundo, los planetas y los continentes. ¿Por qué quisiste incluir ese elemento educativo en el álbum?

Porque, para poder acompañar a Velero en sus viajes, primero necesitamos comprender dónde estamos y descubrir que el mundo es mucho más grande que nuestro entorno cercano. Antes de viajar, quería que los pequeños entendieran, de una manera sencilla y adaptada a su edad, que vivimos en un planeta, que ese planeta forma parte de algo mucho mayor y que está compuesto por diferentes continentes, océanos, lugares y formas de vida.

Además, para mí era importante despertar la curiosidad por lo que existe más allá de aquello que conocemos. Nuestra primera visión del mundo comienza en nuestra casa, nuestra familia, en nuestro colegio o ciudad, pero hay mucho por descubrir fuera de ese pequeño círculo.

Gaviota es quien abre esa ventana a Velero y, al mismo tiempo, a los pequeños lectores.

6. El libro termina con «Continuará…». ¿Ya sabes cuál será la próxima aventura de Velero y Gaviota?

Sí, la próxima aventura ya tiene rumbo, aunque todavía me gustaría guardar su destino como un pequeño secreto. Este primer álbum representa para mí el comienzo de algo mucho más grande: Velero ha pasado toda su vida observando el horizonte desde el puerto y, por fin, se ha atrevido a cruzarlo junto a Gaviota.

Ese «continuará» significa precisamente que hay horizontes que todavía no conocemos, lugares que esperan ser descubiertos y muchas historias que aún no han sido contadas.

Por ahora, tendremos que dejar que el viento decida hacia dónde sopla su vela.

7. ¿Cómo fue el proceso de crear un álbum ilustrado? ¿Primero el texto, primero las imágenes, o todo a la vez?

El proceso fue creciendo poco a poco. Al principio solo existían pequeños diálogos que, curiosamente, hoy apenas tienen que ver con la historia que finalmente ha llegado al álbum. A medida que escribía, empecé a descubrir todas las posibilidades que tenían aquellos personajes. Fui conociéndolos, dándoles una personalidad, una historia y, sobre todo, nuevos rumbos que seguir.

Después llegó la parte visual. Crear imágenes no consistía únicamente en decidir cómo se verían Velero y Gaviota físicamente, sino en conseguir que tuvieran vida y fueran capaces de transmitir sentimientos. Sus expresiones, sus miradas, sus gestos… quería que los niños y niñas pudieran comprender muchas veces cómo se sienten incluso antes de leer sus palabras.

Ha sido un proceso de constante evolución y creo que ese ha sido una de las partes más bonitas de crear el álbum: ver cómo una idea muy pequeña terminaba cobrando vida.

8. ¿A qué edad o tipo de lector está especialmente dirigido el libro?

Velero nació pensando principalmente en niños y niñas de 4 años, porque es la edad para la que estoy desarrollando mi programación didáctica y fue precisamente dentro de ella donde comenzó a tomar forma esta historia.

Sin embargo, a medida que el proyecto fue creciendo, me di cuenta de que sus aventuras podían llegar a un público más amplio. Por ejemplo, sus ilustraciones y los aprendizajes que plantea están especialmente dirigidos a la etapa de Infantil (3-6 años) y también puede acompañar a los primeros cursos de Primaria (7-9 años).

Aun así, creo que Velero tiene una parte que puede conectar con cualquier edad. Los niños pueden quedarse con la aventura, los descubrimientos y la amistad, mientras que un lector adulto puede encontrar otros significados relacionados con la libertad, el miedo a lo desconocido, la amistad o la búsqueda del propio rumbo.

9. ¿Tienes recuerdos de infancia relacionados con el mar, los barcos o los viajes que hayan influido en esta historia?

Más que un recuerdo concreto, tengo una conexión con el mar que me ha acompañado desde siempre. Pero, si miro mi infancia, creo que hay algo en ella que sí ha influido profundamente en esta historia. Crecí con cierto miedo al mundo, a lo desconocido y a no saber desenvolverme sola. Tenía curiosidad por descubrir, pero muchas veces el miedo era más fuerte que mis ganas de atreverme.

Creo que, sin ser consciente, Velero refleja mucho de aquella niña que fui: observa el horizonte, siente curiosidad por saber qué hay más allá, pero necesita encontrar valor para abandonar aquello que conoce y le hace sentir seguro.

Velero representa aquello que durante mi infancia anhelaba y no siempre me atrevía a hacer: salir, descubrir, equivocarme, aprender y encontrar mi propio rumbo.

10. El Puerto de la Esperanza, el nombre del puerto en el cuento, parece muy simbólico. ¿Qué significa para ti la esperanza en esta historia?

Curiosamente, al principio no significaba nada especial. El Puerto de la Esperanza era simplemente el nombre que había elegido para el lugar donde comenzaba la historia.

Sin embargo, con el tiempo y a medida que Velero fue creciendo, ese nombre empezó a cobrar un significado que ni yo misma había previsto. Para mí, todo ocurre por algo, y hoy creo que Puerto de la Esperanza no surgió de la nada, sino que representa la idea de que la esperanza es lo último que se pierde. Mientras exista esperanza, siguen existiendo posibilidades, oportunidades y nuevos rumbos. Incluso cuando algo no sale como esperábamos, todavía podemos buscar otro camino, cambiar de dirección o volver a intentarlo.

Cuando perdemos completamente la esperanza, en cambio, aparece el vacío, porque dejamos de creer que algo diferente puede suceder.

11. ¿Cómo te gustaría que los padres o maestros usaran este libro con los niños?

Me gustaría que no se quedara simplemente en leer el cuento y cerrar el libro. Me gustaría que padres, madres y maestros lo utilizaran como una puerta para conversar, preguntar, imaginar y descubrir juntos.

Como maestra, creo profundamente en un aprendizaje vivencial. Por eso, detrás de cada aventura de Velero hay muchas posibilidades como: buscar en un mapa, experimentar, jugar, crear, hablar sobre las emociones o incluso pensar qué habríamos hecho nosotros si estuviéramos en el lugar de los personajes.

Leerlo en familia, detenerse en una ilustración, escuchar lo que un niño o niña ha interpretado o dejar que haga preguntas que quizás los adultos no se habían planteado ya tiene muchísimo valor.

12. ¿Cuál es la frase del libro de la que te sientes más orgullosa?

Más que una frase concreta, hay un momento de la historia del que me siento especialmente orgullosa: la forma en la que Velero recuerda a su viejo amigo. Velero no está enfadado porque ya no pueda seguir a su lado, sino que se siente triste porque lo echa de menos, pero comprende que hay momentos en los que los caminos se separan y no siempre podemos evitarlo.

Velero elige quedarse con todo lo que vivieron juntos. Con los paseos y los momentos compartidos y los recuerdos que nadie puede quitarle.

Para mí tiene un significado muy especial. Es una manera de enseñar que querer a alguien no significa que permanezca a nuestro lado para siempre y que hay personas que dejan de caminar junto a nosotros porque la vida tiene caminos distintos para cada uno.

13. ¿Tienes otros proyectos de escritura en marcha o en mente?

Sí, mi cabeza siempre está en funcionamiento y continuamente aparecen nuevas ideas y proyectos que me gustaría desarrollar. Sin embargo, ahora mismo hay dos que ocupan gran parte de mi tiempo y mi ilusión.

Uno de ellos es Velero, porque su historia acaba de comenzar y todavía le quedan muchos lugares por descubrir, personas por conocer y experiencias por vivir. Tengo muchas ganas de seguir creciendo junto a él y descubrir hasta dónde puede llegar este proyecto.

Y el otro gran proyecto es conseguir mi plaza como maestra. Al final, ambos sueños están mucho más relacionados de lo que parecen, porque Velero nació precisamente de mi vocación como maestra de Educación Infantil y del camino que estoy recorriendo para convertirme en la maestra que quiero ser.

14. ¿Qué te diría Velero a ti si pudiera hablarte directamente?

Es una pregunta bastante emocional. No sé qué podría decirme Velero pero, teniendo presente el sentimiento por el que fue creado, me diría algo así: «Tú me creaste para enseñarme a conocer el mundo, pero quizás no te has dado cuenta de que, mientras escribías mi historia, también estabas escribiendo un poquito la tuya. Me enseñaste que algunas personas se marchan y podemos recordarlas con cariño, que existen amigos que aparecen cuando menos lo esperamos y que una tormenta no significa que el viaje ha terminado, pues cuando dejamos de pertenecer a un rumbo, siempre podemos buscar otro. No necesitas saber exactamente qué hay al otro lado para empezar el viaje, pues yo tampoco lo sé, pero se mira hacia delante y se sigue navegando, porque el mundo siempre brinda oportunidades para aquellos que las buscan».

15. Si tuvieras que resumir el mensaje de este libro en una sola palabra, ¿cuál sería?

Atreverse. Atreverse a salir de lo conocido. No necesitamos dejar de tener miedo para comenzar, a veces solo necesitamos atrevernos a dar el primer paso.