El Caballero Siciliano: cuando la historia de una familia se convierte en la historia de Cataluña
Hay libros que nacen de una pregunta personal y acaban convirtiéndose en una ventana hacia el pasado colectivo.
El Caballero Siciliano es exactamente eso: la búsqueda de Roberto de Llanza Sicart sobre sus propios orígenes familiares, que lo llevó a reconstruir, con rigor histórico y pulso narrativo ágil, varios siglos de historia de Cataluña y el Reino de Aragón. Lo que comenzó como una indagación genealógica se transformó en una novela histórica que atrapa desde las primeras páginas.
La historia arranca en Sant Juliá de Alfou, en el Vallés Oriental, en octubre de 1660. Allí conocemos a Francesc Llança, hacendado de una de las masías más respetadas de la comarca. Francesc vive en un tiempo de posguerra, en una Cataluña que intenta reconstruirse tras los devastadores años del Corpus de Sang, la guerra contra Castilla y la epidemia de peste de 1652. Su deseo: demostrar ante la Real Audiencia que su linaje es noble. Su herramienta: los documentos que acreditan el pasado de su familia. Y cada uno de esos documentos transporta al lector, y al propio Francesc, a un viaje por la Baja Edad Media en Aragón y Cataluña.
“Con cada uno de los documentos, el autor nos transporta a un viaje por la Baja Edad Media en Catalunya, repasando distintos hechos de la historia, algunos muy conocidos y otros que apenas figuran en los libros.”
Lo que hace singular esta novela es su doble registro temporal: la Cataluña del siglo XVII como marco narrativo presente, y los saltos al pasado medieval que se abren con cada documento, como cajitas de historias encajadas unas dentro de otras. Una estructura que Llanza Sicart maneja con soltura, sin perder el hilo ni la atención del lector.
Pero El Caballero Siciliano no es solo una novela de alcurnia y genealogía. Es también un retrato vivo de la vida cotidiana en la Cataluña rural: la vendimia en el Vallés, la brutalidad de los tercios que exigían alojamiento en los pueblos, el miedo a la peste, los piratas berberiscos en la costa, el Corpus de Sang y las tensiones entre el centralismo castellano y la identidad catalana. Historia grande contada desde lo pequeño, desde una masía, desde una familia, desde un hombre que simplemente quiere saber de dónde viene.
Para quienes disfrutan de la novela histórica bien documentada —esa que enseña sin dar sermones—, El Caballero Siciliano es una lectura altamente recomendable. Un debut literario notable de un ingeniero que decidió que la mejor forma de honrar su historia familiar era escribiéndola.
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El Caballero Siciliano está disponible a través de la Editorial Autografía.
15 Preguntas para el Autor
Conversación con Roberto de Llanza Sicart
Una entrevista con el autor sobre el proceso de investigación, la construcción de la novela y la relación entre historia familiar e historia colectiva.
P1. ¿Cuál fue el punto de partida? ¿Hay un documento, una conversación familiar o un hallazgo concreto que desencadenó la investigación sobre sus orígenes?
Durante la pandemia estuve actualizando un árbol genealógico de mi familia. Cuando se lo enseñé a uno de mis hijos que estaba con nosotros me comentó que la lista de nombres no le decía nada, que quería saber cómo vivía cada uno, que hicieron, como era su época etc. Así que hice un breve resumen de unas pocas páginas con los datos que tenía. Cuando lo leyeron, mis hijos me animaron a que lo ampliase escribiendo una novela sobre los orígenes de la familia y así se inició la búsqueda de información.
P2. El libro tiene una doble temporalidad: la Cataluña del siglo XVII y los flashbacks medievales que se abren con cada documento. ¿Cómo construyó esa arquitectura narrativa?
Al principio escribí la novela de forma lineal como un relato seguido. Pero después de repasarla varias veces vi que sería más interesante para el lector utilizar los flashbacks, pensando en cualquier lector no interesado especialmente en la historia de mi familia. Mi idea fue tratar de llegar al máximo público.
De hecho, el utilizar los flashbacks es un recurso usado en bastantes novelas.
P3. Francesc Llança es un personaje muy bien construido: hacendado, pragmático, con memoria viva de la guerra. ¿Está basado en algún antepasado real o es una creación literaria?
Está basado en un antepasado real perfectamente documentado en su vida, sus relaciones con los vecinos y con su familia. Disponemos de bastante información sobre este personaje.
P4. La novela describe con una precisión notable la vida cotidiana en una masía del Vallés: la vendimia, el lagar, la cocina, la bodega. ¿Cómo fue el proceso de documentación histórica?
Mi familia tiene una masía en la que además de las estancias propias tiene un antiguo lagar, que ahora ya no se utiliza pues ya no hay viñas en la comarca desde hace unos 60 – 80 años, pero mi padre y payeses vecinos recordaban cuando se vendimiaba y elaboraba vino en dicho lagar, y como la uva llegaba en carros desde las viñas Supongo el proceso no debía diferir mucho del del siglo XVII, el campo evoluciona muy lentamente.
P5. El Corpus de Sang y la guerra entre Castilla y Cataluña aparecen en el relato como una herida aún reciente. ¿Elegí situar la historia en 1660, justo ocho años después del fin de la guerra, de forma deliberada?
Siguiendo la cronología narrativa de la novela, el protagonista debió sufrir esta guerra, por lo que me ha parecido interesante utilizarla como introducción a los personajes y su época.
Como la novela no va de la guerra, he situado el inicio de la acción unos años después de finalizada.
P6. «El Caballero Siciliano» como título sugiere un origen lejano, mediterráneo, casi exótico. ¿A quién se refiere exactamente y qué papel tiene en la historia familiar?
El apellido Llanza, en catalán Llança, viene del medieval Lança, que es de origen siciliano. No existe ninguna referencia a dicho apellido en la península, pero hay muchas referencias entre las familias nobles de Sicilia, y teniendo en cuenta que durante la edad media Sicilia perteneció a la Corona de Aragón, es muy probable que el primer antepasado viniera de una familia noble siciliana.
P7. La novela toca episodios históricos muy conocidos, como el Corpus de Sang, pero también otros que «apenas figuran en los libros», según dice la propia contraportada. ¿Puede darnos un ejemplo de esos episodios menos conocidos?
Durante el reinado de Juan I el cazador, entre 1390 y 1396 se produjo uno de los casos de corrupción generalizada de las instituciones más graves de la historia del Reino de Aragón. Estaban implicados el tesorero real, el vicecanceller y hasta el secretario del Rey y otras personalidades que estuvieron apropiándose de bienes de la corona falsificando documentos con el sello real y bulas del papa.
Me ha llamado la atención que dichos hechos no aparecen en la mayoría de libros de historia y en otros solo de pasada sin dar muchas explicaciones, a los historiadores parece que no les gustó extenderse en este tema.
Me ha parecido oportuno exponer que la corrupción ya se había dado también en épocas pasadas.
P8. Usted es Ingeniero Industrial Superior, no historiador ni escritor de profesión. ¿Cómo vivió el proceso de escribir una novela histórica? ¿Hubo momentos de duda sobre si estaba a la altura del material?
Al principio me costó escribir algunos capítulos como la introducción, y otros los tuve que reescribir varias veces. El proceso fue lento y he necesitado consultar distintos libros de historia, así como webs y foros de historia de internet. Siempre he intentado verificar en varias fuentes la información utilizada.
P9. En el libro aparece la figura del Batlle como mediador entre la comunidad y las tropas castellanas, con mucho ingenio y pragmatismo. ¿Está inspirado en alguien real?
En los libros de historia aparecen en varias ocasiones hechos parecidos en varios pueblos durante esta guerra. Pero la figura del Batlle y los hechos en este pueblo son inventados.
P10. La novela aborda tensiones muy actuales —la identidad catalana, la presión centralista, la lengua— pero desde el siglo XVII. Fue consciente de esa resonancia contemporánea al escribirla?
Por supuesto que sí. Parece ser que la historia se repite, en España no aprendemos.
P11. La dedicatoria es a sus hijos y a su esposa, que corrigió el texto. ¿Cómo fue el proceso de escritura en familia? ¿Alguien de sus hijos contribuyó especialmente a la novela?
La novela la inicié como un relato, y cuando leyeron las primeras páginas mis hijos, me dijeron que introdujera dialogo para hacer más ameno el texto, que definiera los personajes y que lo escribiera para gente no conocedora de la historia.
Mi esposa se dedicó a la corrección y también aportó modificaciones del relato, para hacerlo más comprensible.
P12. ¿Qué descubrió sobre su familia que no sabía? ¿Hay alguna revelación genealógica que le sorprendiera especialmente durante la investigación?
Ya conocía la genealogía en general de la familia Llança. Lo que no conocía es su vinculación con el pueblo de Sant Juliá de Alfou desde el primer Lança documentado en la edad media.
P13. El libro está dirigido a aficionados a la novela histórica, pero también a cualquier lector. ¿Cómo equilibró el rigor histórico con la accesibilidad narrativa?
La historia es descrita directamente por los personajes por medio de diálogos, casi sin narrador. Así el relato es más accesible para públicos no demasiado interesados en los libros de historia.
P14. ¿Hay una segunda novela en proyecto? ¿El linaje de los Llança tiene más episodios que merezcan ser contados?
De momento no tengo más proyectos. Mi familia, como muchas, tiene más episodios que merezcan una nueva novela, pero lo dejo para más adelante.
P15. Después de escribir este libro, ¿cambió su manera de ver Cataluña, su historia o su propia identidad?
Ya conocía los hechos más importantes de la historia de Cataluña, pero siempre se aprende sobre todo de la forma de vida durante la Edad Media. Sobre mi familia ya conocía el origen medieval de la misma.